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    Especial 11/S: El verdadero origen de los atentados del 11 de septiembre en EE. UU.

    Hasta lo ocurrido en 2001, los analistas estadounidenses no le dieron la más mínima importancia a la declaración de guerra de Osama bin Laden. El 11 de septiembre la historia cambió drásticamente

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    Hoy se cumplen 20 años del 11 de septiembre de 2001 (11/S), una de las peores tragedias que golpeó a Estados Unidos, en dónde varios aviones fueron estrellados contra los símbolos más importantes para los norteamericanos: las Torres Gemelas del World Trade Center, el Capitolio y el Pentágono. Por mucho tiempo, el mundo creyó que el atentado era un hecho aislado, pero fue un plan pensado por muchos años que dejó un saldo de casi 3.000 personas fallecidas. 

    Para entender el porqué de los atentados del 11/S en Estados Unidos hay que remontarse a 1979, en plena Guerra Fría, para encontrar su origen. Fue en este año cuando una Unión Soviética (URSS) con grandes aspiraciones políticas e ideológicas invade Afganistán para dar apoyo a los comunistas que utilizaban la inestabilidad política para alcanzar el mando del gobierno. Acción que al ser llevada a cabo por el bloque rival del norteamericano debía tener respuesta. 

    Así, Estados Unidos decide ayudar a los muyahidines —la resistencia antisoviética financiada por Arabia Saudí y Pakistán—, no solo apoyándolos económicamente, sino poniendo a su servicio de inteligencia, la CIA, a su disposición, que, acabaría trabajando junto al Pakistaní en la atracción y entrenamiento de los que serían los yihadistas, entre ellos Osama Bin Laden. Este acabaría creando el grupo terrorista Al Qaeda, que operaría tanto en el país como en el exterior, a sabiendas de EE. UU.

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    Los soldados soviéticos dirigen el tráfico de tanques fuera de Kabul el 7 de enero de 1980. Las unidades de tanques habían establecido posiciones en toda la ciudad capital. Cortesía.

    La URSS fue derrotada, pero los muyahidines siguieron, dando lugar a los talibanes que conocemos en la actualidad. Estos estaban financiados en aquel momento por Al Qaeda («la base», en árabe), fundada por bin Laden en 1988, quien le acabaría declarando la guerra a EE. UU. Y así lo hizo desde una cueva en Tora Bora en febrero de 1996. Desde ese momento Al Qaeda comenzó a concentrar sus acciones contra Estados Unidos.

    Sin embargo, hasta lo ocurrido en 2001, los analistas estadounidenses no le dieron la más mínima importancia. El 11 de septiembre la historia cambió drásticamente.

    Detrás de los 19 hombres que perpetraron los ataques del 11/S y los que ayudaron con el planeamiento y la logística desde afuera de EE. UU., estaba Al Qaeda, liderada por bin Laden.

    En una Carta a Estados Unidos de Osama bin Laden con fecha de noviembre de 2002, el líder terrorista declaró explícitamente los motivos de Al Qaeda para sus ataques, culpando a la alianza de sionistas y sus colaboradores, en una clara referencia a los Estados Unidos. Los principales puntos de sus acusaciones eran el apoyo militar estadounidense a Israel​ y la presencia de tropas estadounidenses en Arabia Saudí.

    Primeros ataques terroristas antes del 11/S

    Previo al ataque suicida del 11 de septiembre, Estados Unidos ya había sufrido una serie de atentados provocados por el terrorismo islámico en las décadas anteriores. Es el caso del atentado contra los cuarteles en Beirut en 1983 que mató a más de 200 soldados estadounidenses y 58 soldados franceses. 

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    Atentado en Beirut. Cortesía.

    En 1993, el atentado del World Trade Center, provocado por una furgoneta bomba en los cimientos de una de las torres, mató a seis personas. Los atentados terroristas a las embajadas estadounidenses en 1998 en Kenia y Tanzania causaron la muerte de 213 personas, incluidas doce estadounidenses. Y en el año 2000 el atentado contra el USS Cole, en el cual se utilizó una lancha bomba suicida, mató a 17 marines estadounidenses.

    Planificación de los atentados

    El grupo central de 19 secuestradores estaba conformado por Mohamed Atta (líder de los secuestradores), Ziad Jarrah (piloto), Marwan al Shehhi (piloto) y Ramzi bin al Shibh, considerado como el miembro número 20 que no logró obtener una visa para viajar a Estados Unidos a tiempo para los ataques y fue luego arrestado en Pakistán (actualmente detenido en la prisión de Guantánamo).

    Fueron conocidos como la «Célula de Hamburgo», conformada por estudiantes universitarios de origen árabe radicados en Alemania, y fueron los principales planeadores del ataque.

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    Los 19 terroristas del 11/S. Cortesía.

    Junto al emiratí Fayez Banihammad, los miembros de la «Célula de Hamburgo» eran los únicos que no provenían de Arabia Saudita. Se les unieron entonces 15 sauditas que tenían vínculos con Al Qaeda, aunque en menor formación académica: solo uno de ellos, Hanjour, tomaría las clases de piloto necesarias para perpetrar el ataque.

    Además de los 19 terroristas que finalmente perpetraron el ataque, hubo numerosos miembros de Al Qaeda que asistieron a la operación, entre ellos: Khalid Sheikh Mohammed, presunto «cerebro» detrás de los ataques que mantuvo el contacto con los secuestradores en EE. UU. y habría propuesto a Bin Laden este atentado en 1996, el francés Zacarias Moussaoui (arrestado a comienzos de 2001) y Abd al Rahim al-Nashiri, implicado en el ataque terrorista contra el USS Cole.

    Llegada de los terroristas a EE. UU. 

    Los primeros en llegar a Estados Unidos fueron los sauditas Nawaf al Hazmi y Khalid al Mihdhar, que arribaron a Los Ángeles, California, en enero de 2000, de acuerdo al reporte de la Comisión Nacional. Poco después se mudaron a San Diego, donde intentaron —sin éxito— aprender inglés y tomar lecciones de vuelo, y donde se mezclaron con la comunidad musulmana.

    Entre mayo y junio de 2000 los tres miembros de la «Célula de Hamburgo» llegaron a Newark, Nueva Jersey, en vuelos desde Bruselas y Praga, según reconstruye la Comisión Nacional. Atta, Jarrah y al Shehhi se trasladaron a Venice, Florida, para tomar lecciones de vuelo utilizando fondos que recibían mediante transferencias bancarias desde Dubai, organizadas por Mohammed.

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    En este caso, los tres futuros secuestradores sí lograron aprender a volar: Atta y al Shehhi lograron pasar sus primeros exámenes aunque fallaron una prueba de uso de instrumentos, mientras que Jarrah obtuvo su certificado de piloto en agosto.

    Hanjour, el cuarto piloto en el ataque, había viajado a EE. UU. entre 1997 y 1999 para aprender a volar en Arizona, y había obtenido un certificado de piloto comercial antes de viajar a Arabia Saudita. Retornó al país norteamericano para participar de los ataques el 8 de diciembre de 2000, arribando en San Diego para entrenarse en aviones comerciales grandes.

    Últimos preparativos

    Una vez que Atta, al Shehhi, Jarrah y Hanjour terminaron su entrenamiento como pilotos, los otros secuestradores, que tendrían la labor de tomar el control de los aviones por la fuerza, fueron reclutados por Al Qaeda en Arabia Saudita y entrenados en Afganistán, antes de ser enviados a EE. UU. poco a poco a partir de abril de 2001.

    Atta y al Shehhi fueron los encargados de recibir a los secuestradores en los aeropuertos y organizar sus estadías en Estados Unidos antes del ataque, de acuerdo con el reporte de la Comisión Nacional.

    Al mismo tiempo, los cuatro pilotos realizaron numerosos viajes como pasajeros de avión para recabar inteligencia, al tiempo que Atta voló en junio a Madrid, España, para reunirse con Bin al Shibh y ultimar los detalles.

    En los primeros días de septiembre, los cuatro equipos viajaron a las ciudades desde donde abordarían los vuelos: Boston, Dulles y Newark. Se registraron en hoteles y durante días mataron el tiempo yendo al gimnasio y comiendo pizza, hasta la llegada del 11 de septiembre.

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    Esta imagen de video de la seguridad de Portland International Jetport muestra presuntamente a los presuntos secuestradores Mohammed Atta (R) y Abdulaziz Alomari (C) mientras pasan por la seguridad del aeropuerto el 11 de septiembre de 2001. Cortesía.

    Búsqueda de los terroristas

    Las operaciones internacionales, apoyadas por países aliados y por la OTAN conllevaron, no solo abrir frentes de batalla en varias naciones de Oriente Medio, sino iniciar una cacería de los principales líderes y miembros de las que EE. UU. consideraba organizaciones terroristas. 

    Desde este momento Al Qaeda, el grupo Talibán y otros grupos extremistas comenzaron a figurar en la lista de los más buscados del mundo, ocupando los presuntos responsables del 11/S los primeros puestos. Desde enero de 2002 comenzaron a llegar a Guantánamo (cárcel improvisada en una base militar en Cuba) los primeros presos considerados como los más peligrosos del mundo.

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    Khalid Sheikh Mohammed, el «cerebro» de los atentados terroristas del 11 de septiembre. Actualmente está bajo custodia estadounidense en el Centro de Detención de Guantánamo. Cortesía

    Para julio de 2003 ya había más de 603 detenidos considerados como “combatientes enemigos ilegales”; a los que, al no ser prisioneros de guerra no se les aplica las convenciones internacionales. Y, por eso, aún en la actualidad siguen sin juzgarlos.

    Políticas migratorias a partir del ataque

    Los atentados suicidas del 11 de septiembre de 2001 cambiaron radicalmente la forma de viajar por el mundo, antes era muy sencillo hacerlo. No se necesitaba identificación para pasar por seguridad en los aeropuertos, nadie se quitaba los zapatos, tampoco se separaban los objetos electrónicos y se podían llevar líquidos en el equipaje de mano.

    La seguridad en las terminales aéreas estaba a cargo de contratistas privados con poco entrenamiento reclutado por las aerolíneas. No todo el equipaje de carga era revisado y las personas apenas pasaban por detectores de metales. Las familias acompañaban a los viajeros hasta la puerta de embarque y una vez en el avión, entrar a la cabina era común para que los niños y las familias se tomaran fotos con el piloto y la tripulación.

    Todo esto cambió tras el 11/S y los pilotos deben encerrarse detrás de puertas blindadas con armas de fuego para defenderse de potenciales secuestradores de aviones como los que llevaron a cabo los ataques más letales en Estados Unidos.

    Marlyn Montilla. Coordinadora Editorial de Observador Latino.

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