martes, enero 18, 2022
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    10 tendencias del cine en 2021+Top ten de las mejores películas del año

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    En el 2021 se impusieron 10 tendencias cinematográficas que marcaron un año de redefiniciones y cambios en el ámbito audiovisual.

    Tomando el ejemplo de las mejores películas del período, relataremos y describiremos las constantes para ustedes, a continuación.

    10) Súper héroes, remakes y regresos de franquicias en multiversos.

    El mainstream estuvo copado por el interés de reinstalar sus franquicias más rentables, para rescatar el mercado de la exhibición. En parte se logró el cometido gracias al regreso de los tanques y eventos de Marvel, DC, Disney, Pixar, Rápidos y Furiosos, Godzilla versus Kong, James Bond y Matrix, cuyos contenidos consiguieron conectar con las audiencias, a pesar del Covid, al precio de ofrecer reinvenciones limitadas de los mismos argumentos y personajes. Solo como un pequeño sello de disrupción se presenta la obsesión por adaptar la teoría del simulacro en ciertos productos, así como de dotar de servicio a los fanáticos a través de plasmar la fantasía de los multiversos, a partir de las premisas del What If? Ahí se exprime y agota la creatividad en un Hollywood pragmático que se consume en el reciclaje del archivo, gratificando a una audiencia cautiva que se niega a crecer, viviendo de la pura nostalgia. Caso emblemático de “Spider man no way home”.  

    9) Los Festivales y premios se vuelcan a los estudios culturales de género.

    A consecuencia de la parálisis y la conmoción política de los tiempos del coronavirus, los Festivales van abriéndose de a poco al concepto de la presencialidad y la hibridez, con el compromiso de refrendar banderas de inclusividad, representatividad y progresismo. En tal sentido, se concentran en un sector bien pensante de la sociedad global, olvidándose del resto, en una apuesta riesgosa. Así pierden sintonía y rating en la gala de la academia. Los críticos asisten a los certámenes con sentimientos encontrados y la preocupación de predecir los palmarés, pues siempre coronarán de primero a las mujeres, como una cuestión de imagen y ajuste de cuentas con la historia. Con más o menos mérito, “Nomadland” gana el Oscar a la mejor película del año, “Titane” obtiene la Palma de Oro de Cannes y las chicas arrasan entre Venecia y San Sebastián. La ideología empaña a la temporada, al priorizar el contenido político por encima de las destrezas artísticas y las capacidades narrativas. A veces es difícil separar a la propaganda y la moralina encubierta, de una película que cumple con el trámite de contar una historia. Los lobbies pujan por dominar el poder, a fuerza de corrección política. Por fortuna, hay un cine que no se deja doblegar a la moda, y que decide concebirse desde la sugestión menos atada a las agendas reductoras de la época.

    8) La poesía de los disidentes.

    Frente al dogma de preparar platos recalentados al servicio de una ONG, diversos realizadores optaron por responder con un lenguaje minimalista, elíptico y de rabiosa depuración abstracta. De tal modo, “Memoria” del Tailandés Apichatpong Weerasethakul desconcertó a Cannes, trabajando sobre una reflexión sonora de los traumas del pasado y el presente. Su procedimiento fue refrendando por la mejicana Tatiana Huezo en la espléndida “Noche de Fuego”, ganadora en una Cierta Mirada de Cannes y disponible en Netflix. En Mar de Plata descubrimos “Una Escuela en Cerro Hueso”, transitando por unas vías expresivas similares. Contamos también con la intervención de filmes de atmósferas como “Carajita” de República Dominicana y la española “Espíritu Sagrado”, con un humor naturalista que encarna a un puñado de personajes díscolos de provincia. Por último, apuntar la consagración de Ryusuke Hamaguchi por partida doble, en un año que ha sido suyo por la importancia de sus dos trabajos estrenados: “Drive My car” y “La Rueda de la fortuna y la fantasía”. Anoten su nombre si quieren saber del futuro del cine japonés.

    7) La Resistencia indie.

    Hombres enojados de mediana edad, caballeros en crisis, autores eruditos que ruedan sueños y pesadillas en el mundo anglosajón, renunciando a los dictámenes de la era woke. Por tal motivo, surgieron faros de animalidad y salvajismo como “Pig” con Nicolas Cage, “Boiling Point” con Stephen Graham y “Roadrunner” con Anthony Bourdain. No por casualidad, tres películas de cocineros amados y odiados, condenados por sus métodos, pero negados a traicionar sus principios. Ellos mueren en su ley, como últimos vaqueros de medianoche, en el crepúsculo de sus carreras. Sumemos el gesto de Kenneth Branagh en “Belfast”, de contar su infancia sin victimizarse. Nos hablan de la existencia de un territorio indómito del cine que todavía no ha sido colonizado por la corrección política. Menos mal.

    6) Mujeres clase aparte.

    En un año de reafirmación femenina del cine, cuatro películas pasaron definitivamente a la historia por su forma de confiar en las imágenes, para traducir emociones contenidas. Son cuatro obras maestras de la divergencia, que transmiten sensualidad y desafío transgenérico. Nos referimos a “The Power of God”, “The Last Daugher”, “Petite Maman” y “Titane”. Cabe mencionar a “First Cow”, aun cuando la pusimos de primera el año pasado. Sin embargo, continúa vigente en muchas listas del 2021. Las damas del año nos inspiran con dramas que antes que aleccionar, nos invitan a formularnos preguntas inquietantes, acerca de nuestra corporalidad y nuestra percepción. Qué vemos y cómo lo vemos, es la cuestión que se interroga. Un replanteamiento de nuestra mirada sobre la estética, la plástica y el arte canónico. Aquí se inscribe la trascendencia de “Bergman Island”, que es uno de los juegos de espejos y fantasmas del 2021, a cargo de Mia Hansen Love.

    5) El eterno retorno de los autores.

    Clint Eastwood siguió despidiéndose con la controvertida “Cry Macho”. Pedro Almodóvar reiteró sus investigaciones en “Voz Humana” y “Madres Paralelas”. Paul Schrader sorprendió con “Card Counter”, metiéndose en los tops de medio mundo, incluyendo a Cahiers Du Cinema. Nos demostró que necesitamos de los veteranos, para romper el molde y elaborar el luto clásico. Agreguemos a Ridley Scott con “Last Duel”, a los hermanos Coen(«Tragedy of Macbeth») y a Steven Spielberg con “West Side Story”, uno de los remakes del año, junto con “Dune” de Denis Villenueve. Manieristas y refinados, intraficables y combativos, los autores quisieron decir presente, con la bestialidad que caracterizan a Guillermo Del Toro(Nightmare Alley), Leos Carax(Annette) y David Lowery(The Green Knight). Unamos el canto del cisne de Fernando Pino Solanas en “Tres en la deriva del acto creativo”. Los realizadores tampoco se detienen o amilanan ante el reto de plantarle cara al trendy y al imperativo de las secuelas de súper héroes. Por algo se proyectaron los cachetazos blasfemos de Paul Verhoveen(Benedetta), la esencia retro de Paul Thomas Anderson(Licorize Pizza), el refrescamiento de Joachim Trier(The Worst Person in the world) y la digna permanencia del posmoderno Wes Anderson(The French Dispatch). Reivindicamos “Fue la mano de Dios”, de Sorrentino, “Pinocho” de Garrone y “Tres pisos” de Nanni Moretti, los italianos que nos asombran.

    4) No ficciones y misiones suicidas.

    La inconformista «Bad Luck Banging or Loony Porn” se teje con el informalismo y la desfachatez del cine documental. ¿Pero qué es hoy un documental o un docudrama exactamente? La no ficción nos ha brindado un año próspero y lleno de fusiones, que nos hicieron pensar en el status de la imagen. Por ende, destacamos los esfuerzos de Jonás Trueba en “Quién lo impide”, del trabajo de Peter Jackson con los archivos restaurados de “Get Back”, de reconstruir épicas de rescate como “Rescue” y “Summer of Soul”. Los ensayos documentales restituyeron el idioma de Marker y Godard, alumbrando ovnis de marca mayor como “The Taking”, “A Glitch in The Matrix”, “Una película de policías”, «Nuclear Family» y “All light everywhere”. Por consiguiente, el cine escapa de cualquier intento arrogante por reducirlo a una lista de diez ficciones. Si no añadimos documentales a la historia, nos estaremos quedando con la mitad del recuento.

    3) Series como novelas y folletines literarios.

    El cine ya no es lo que fue, el cine se encuentra en el streaming y la televisión, a través de las series. Por ende, el año se explica por la emisión de joyas como “Succession” y “Wanda Vision”, por la discusión ética alrededor de “El Juego del Calamar”. Las series se leyeron y consumieron como novelas decimonónicas por entregas, que cautivaron a las audiencias, con sus tragedias y aventuras. Ellas permiten acortar distancias, hacer que la soledad del confinamiento sea más llevadera. Las nuevas ciudades fragmentadas y polarizadas, segregadas y plagadas de fronteras, se construyen con los pilares de las series. Nos sirven de excusa para reencontrarnos en las redes, en la polis paralela. Representan un polo indispensable de desarrollo cultural e intelectual. Conversemos y exijamos que eleven nuestro discurso, en lugar de empobrecerlo.

    2) Musicales para superar la depresión.

    El musical en los treinta funcionó para aliviar las tensiones de la crisis. Las colas de desempleados estallaban en las calles, el planeta no sabía cómo actuar y responder. Pero el cine descubrió una fórmula de aplacar la ira con musicales, despertando la gracia y la emoción por identificarse con personas que bailaban, para no estancarse. Una cura de la parálisis actual se busca en los musicales. Por ende, agradecemos la impronta de “Encanto”, “Into the Heighst”, “Tik Tik Boom” y “West Side Story”. Dios salve al rey de Lil Manuel Miranda. Nos ha alegrado y curado el alma, cuando más requeríamos de una respuesta para las coreografías vacuas y porno de Tik Tok, donde los chicos encuentran su refugio musical, pero condicionados por la media, dentro de un algoritmo que los formatea, salvo excepciones. Ahí entran en juego los musicales con su extensión y su madurez expresiva.

    1.  Demasiadas películas, demasiadas listas.

    Todos vamos de listillos y de pesados, imaginando que nuestra lista sí es la buena, o la que aporta sustancia, o la que orientará a los demás. Pero cada lista adicional, entra al caudal de la saturación y la confusión. Es nuestra paradoja en la actualidad. Al final, vemos tantas películas que no sabemos cómo procesarlas, o en dónde incluirlas, de modo que inventamos listas específicas, por género, hasta por cuestiones cada vez más arbitrarias. Sin embargo, hay un fin educativo y noble en la idea de clasificar y curar, aunque parezca condenado al fracaso. Es el fin que persigue nuestro trabajo como críticos durante el año. Establecer un recorrido con ustedes, proponerles lugares de disección y discusión. Lo otro es pecar de ingenuos y soberbios, al escupir listas de preferencias absolutamente subjetivas. Una lista tiene su método e involucra meses de trabajo, disertación, evaluación y comparación. Por todo ello, vean mi lista final como el resultado de un año de investigación que no pretende bajar una línea estricta. Apenas arrojar luces sobre lo que pasó de bueno durante el año. Hoy empezamos de nuevo, para cosechar la lista del 2022. En el medio, tenemos un año por delante para acordar una lista que le haga justicia al cine, más allá del gusto propio.

    1.  Drive my Car.
    2. Power of Dog.
    3. Pig.
    4. Petite Maman.
    5. Bergman Island.
    6. The Card Counter.
    7. The Lost Daugther.
    8. The French Dispatch.
    9. Bad Luck Banging or Loony Porn.
    10. Spencer.

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