lunes, junio 27, 2022
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    Cinco elementos de la producción de El Hombre del Norte de Robert Eggers que te sorprenderán

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    Por Aglaia Berlutii.

    El Hombre del Norte de Robert Eggers, sorprendió a la crítica y al público con su versión salvaje, onírica y visualmente deslumbrante sobre el mundo vikingo. Pero también, por el cuidado en la ambientación histórica y el contexto mitológico que rodea a sus personajes. Todo un reto de guion y producción, que dio como resultado una de las películas más asombrosas del año. 
    El hombre del Norte de Robert Eggers, ha resultado la gran sorpresa del año cinematográfico. Con su poderosa puesta en escena, inteligente guion pero en especial, cuidadosa puesta en escena es todo un evento de la cultura pop. La épica vikinga ambientada en la Islandia del siglo X, es una mezcla de elementos mitológicos y de leyenda. También, una reconstrucción histórica a gran escala que elabora una idea por completo nueva sobre las grandes epopeyas argumentales basadas en la ambientación antropológica. Con su aire salvaje, oscuro y sólido, la película de Eggers rebasó las expectativas. En especial, construyó una nueva forma de entender lo épico en el séptimo arte contemporáneo.
    Uno de los puntos que más ha sorprendido de El Hombre del Norte, es su capacidad de dialogar con la cultura y la mitología vikinga a un nuevo estrato. Considerada una “experiencia inmersiva” por varios críticos, la película reflexiona acerca de la idea de lo sobrenatural y lo legendario a un mismo nivel. A la vez, elucubra sobre la historia como parte de una concepción del del tiempo por completo novedosa, que se enlaza con ideas más singulares. En conjunto, El hombre del Norte es una épica que además incorpora un sentido elegante de la identidad cultural. También, un recorrido de considerable interés que especula sobre la condición del hombre como parte de su entorno y sus pulsiones más primitivas.
    Para lograr semejante proeza fílmica, el director y co guionista, llevó a cabo una larga investigación junto a su equipo de producción. También, se rodeó de una buena cantidad de expertos. Eggers dedicó tiempo a crear una historia en que la historia y la mitología crearan un todo unificado. Y lo hizo a través del estudio de las fuentes históricas y arqueológicas a su disposición. Te contamos cinco cosas sobre la recreación de El Hombre del Norte sobre el mundo Vikingos. Y en especial, como Robert Eggers logró construir una visión de la época y el entorno nórdico tan realista como argumentalmente precisa. 


    En los pequeños detalles están los puntos de importancia 

    Para Eggers, el apartado histórico es de especial interés, por lo que dedicó más de tres años a la investigación del mundo vikingo. De hecho, buena parte de la efectividad de la película se basa en detalles que pueden pasar desapercibidos a primera vista. Desde las capas de lana y cotas de malla de metal, hasta la construcción de los barcos de madera. En el Hombre del Norte, la recreación de la vida cotidiana es de especial interés. 
    De hecho, Eggers y su equipo de producción cuidó que cada punto fuera todo lo realista posible. La ropa, peinados, juegos, incluso la forma en que sus personajes reaccionan al clima, al tiempo y su percepción sobre la naturaleza.

    En el film, la connotación sobre lo que rodea a los personajes es tan importante como su comportamiento. Y de hecho, Eggers dedica una buena parte de la primera parte de la película para mostrar cómo es la vida, vicisitudes y dolores que deben enfrentar. Más allá del nudo central del argumento, el film basa su poder en crear una experiencia emocional sobre el estilo de vida vikingo. 


    Religión, mitología y vida 


    Para el mundo vikingo, la religión, mitología y la percepción cultural sobre lo sobrenatural era una misma cosa. Y era una percepción que enlazaba la conexión de la vida cotidiana con sucesos invisibles y la intervención de los dioses. Pero a diferencia de otras culturas, esta mezcla formaba parte de la forma en que los pueblos nórdicos comprendían su relación con lo misterioso. 
    En otras palabras, la creencia se encontraba firmemente vinculada a la realidad y al tiempo. Las prácticas paganas estaban muy extendidas — a pesar que el catolicismo era una religión con la que debía enfrentarse — y en especial, los rituales de sacrificio. A la vez, la convicción que los dioses intervenían de manera directa en situaciones específicas, era parte de lo cotidiano. 
    Robert Eggers trasladó al guion — que escribió junto al artista Sjon — la sensación de inmediata intervención de lo sobrenatural. La película muestra en pantalla elaborados rituales de paso y otros, para aplacar la ira de los dioses. Todo, en medio de elaboradas escenas de guerra, enfrentamientos entre personajes y el transcurrir del tiempo. Como si es no fuera suficiente, deja claro que para los Vikingos, el Valhalla y la existencia misma de las deidades, no era una idea abierta a interpretación. En realidad, era una conexión directa con la vida de la época. Para los vikingos, la mitología no era una connotación basada en la fe. Era parte de la realidad y un punto consciente sobre su libertad para actuar. Un concepto que Eggers llevó a la trama de forma impecable. 


    La leyenda de Amleth como parte de la idea vikinga sobre el bien y el mal 

    Eggers y Sjon decidieron contar la historia del príncipe Amleth (Alexander Skarsgard), huérfano y en busca de venganza. Pero no se trata de una adaptación directa, sino que vincula la historia a otras sagas islandesas y leyendas del mundo nórdico. Para Eggers y Sjon, la idea central era crear una historia que abarcara varias cosas a la vez. Desde la visión vikinga sobre la predestinación (madre, padre, sangre, fuego, destino) con la percepción de lo invisible. 
    Uno de los asesores de la película, es el profesor del Departamento de Arqueología e Historia Antigua de la Universidad de Uppsala en Suecia, Neil Price. El experto insistió en que debía mostrarse a los vikingos desde el punto de vista de su pueblo. Lo que evitaría la repetición de estereotipos y también, construir una idea irreal sobre la personalidad del hombre nórdico del siglo X. El resultado es un punto de vista naturista y poderoso que utiliza la historia del príncipe vikingo como telón de fondo para narrar algo más. Según una entrevista que ofreció a Inverse, la película debía “narrar secuencias y planos complejos”, más que una versión de la violencia. 


    La precisión de la apariencia en una épica inquietante 

    Gracias al apoyo de Neil Price, el diseñador de producción Craig Lathrop y la diseñadora de vestuario Linda Muir, trabajaron sobre ideas concretas. Por un lado, Lathrop debía analizar la condición de cómo la realidad y lo invisible se mezclan en la película. De modo, que en varias de las secuencias, la presencia de dioses, hechiceras y manifestaciones de lo sobrenatural lo es todo. 
    También, se analizó cómo lograr la mirada específica del pueblo vikingo sobre sus jerarquías sociales, investiduras y el poder del misterio. Para Muir, la ropa que llevaban sus personajes — o mejor dicho, en ocasiones sus diversos estratos de desnudez — muestran su carácter. Para el pueblo vikingo, la ropa tenía sentido religioso y de estratificación de clases. A la vez, una mirada consciente sobre la identidad. Desde dijes, joyas, tocados de hechiceras, el aspecto general de reyes y reinas. En El hombre del Norte, todo se muestra desde un impecable sentido de la realidad. 


    Las escenas que brindan el mayor peso al argumento

    Según el asesor histórico de la película, hay textos con descripciones rituales sobre muerte y en especial, aplacar el ánimo de los dioses. Varios de ellos se trasladaron a la película en forma de secuencias impactantes por su realismo y crudeza. Según Price, aunque no hay descripciones detalladas de los rituales, si puede analizarse la relación de la sangre y los sacrificios con el sentido de la fe vikingo. 
    Los guionistas y el equipo de diseño incluso llegó a consultar fuentes tan antiguas como la escrita por el clérigo cristiano Adam de Bremen. El religioso describió un rito de sangre, en que se cortaba la cabeza a un caballo. “Y luego lo que hacen a continuación es tan obsceno que no puedo decirlo”, escribió el clérigo 1070. El texto, una descripción detallada sobre un ritual llevado a cabo en el Templo de Uppsala, forma parte del guion del film.

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