martes, enero 18, 2022
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    El cine venezolano sí se arregló en el 2021

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    Después del fatídico 2020, donde apenas sí hubo estrenos y con escasa repercursión por el coronavirus, el 2021 reportó una importante mejoría para el cine venezolano, con la única excepción de sus números en la taquilla, habida cuenta de varios factores que analizaremos a continuación.

    Sin embargo, el balance es positivo y permite afirmar que el cine venezolano sí se está arreglando de verdad, a diferencia de otros sectores que se prestan más a la discusión.

    Entre diciembre del 2020 y enero del 2021, iniciamos la campaña “Quiero ir al Cine” para volver a la salas. El estado las mantenía cerradas en una extraña política de cuarentena que abría todo, menos los lugares y las plazas de la cultura.

    Inferimos que así se expandía el proyecto de la destrucción, que luego capitaliza las ruinas, al convertirlas en bodegones y negocios opacos.

    Por fortuna, la presión rindió frutos y el sector de la exhibición regresó a la actividad, pero bajo el régimen del siete más siete, lo que interrumpe su corrida comercial.

    De tal modo, los productores nacionales se la pensaron dos veces antes de estrenar en la cartelera criolla.

    Los primeros en lanzarse al agua fueron los creadores de “Érase una vez en Venezuela”, aprovechando el momentum por su selección como la candidata que nos representó en el Oscar Internacional.

    Si bien no se consiguió la postulación, el filme cosechó críticas estimables y de consenso, por parte de propios y extraños, quienes alabaron su calidad estética y su contenido.

    Desde entonces, el público y los especialistas han ido recuperado la esperanza en la industria vernácula, luego de divorciarse como consecuencia de algunas estrategias erradas, como el fiasco de ofertar cualquier cinta amateur con la etiqueta de “cine venezolano”, devaluando nuestro marca.

    La gente terminó asociando a las películas criollas con “cosas mal hechas que daban cringe”, que despertaban la vergüenza ajena.

    Fue uno de los efectos negativos del último boom del milenio: saturar el mercado sin mediarlo a través de un mínimo criterio de curaduría, dejando que los piratas cobraran un innecesario protagonismo.

    El tema se ha ido corrigiendo, al punto del año en curso, donde los vendedores de humo han sido neutralizados, señalados y condenamos al ostracismo de la red.

    Otro asunto que se contuvo fue la manía de censurar contenidos desde el CNAC.

    Entendemos que Carlos Azpurua ha tomado la decisión de dar plena libertad de expresión, para no repetir casos de prohibición de cédula comercial, como con “Infección”.

    Es una forma correcta de acercar a la audiencia y normalizar el debate como siempre en cine nacional.

    En tal sentido, vimos confirmar la teoría en la práctica, cuando títulos de oposición como “Rómulo resiste”, “El Camino del Guerrero”, «Dos Otoños en París» y “Dirección Opuesta” llegaron tranquilamente a las salas, con sus respectivas denuncias contra el estado de las cosas.

    “Rómulo Resiste” critica abiertamente la penetración del socialismo castrista en el país, “El Camino del Guerrero” habla de niños y familias que sufren los estragos de la diabetes en una nación carente de insulina y medicinas, «Dos otoños en París» constituye una apuesta independiente que cuestiona los métodos de una tiranía, “Dirección Opuesta” manifiesta la brecha generacional que existe en el hastío de unos jóvenes que no se reconocen en la patria que les heredaron sus padres, tomando la decisión de salir por la frontera en busca de un futuro mejor.

    Por ende, el cine venezolano le ha dado voz a un descontento que se viene expresando desde la vanguardia y la periferia, a partir del 2014 y 2017, aproxidamente.

    De ahí que también hayan circulado proyectos a favor de los derechos humanos como el documental “La República que Tortura”, “La Causa” y el Festival Miradas Diversas, cuyo director Bernardo Rotundo declara semanalmente sus diferencias ante la dictadura en los medios de comunicación.

    Parecen hechos aislados a la distancia, pero no lo son.

    Reflejan que la organización social y las luchas de décadas del cine nacional, no han sido en vano, y que continúan consolidando a uno de los gremios más consistentes, valientes y críticos del país.

    El Festival de cine venezolano tampoco se ha rendido, ubicándose en el podio de legitimiación para los autores venezolanos y de la diáspora.

    El Festival se conserva intacto como punto de intercambio y como encuentro de saberes, premiando lo mejor de nuestro cine.

    De igual modo, se han asentado las propuestas de los Festivales de Trasnocho Cultural, Circuito Gran Cine, El Grito y de La Crítica.

    También surgieron propuestas refrescantes de aliento al cortometrajismo nacional, como la inciativa de “Local contenidos”, en un evento que tuvo repercusión en redes sociales.  

    Por si fuera poco, el cine venezolano participó en varios de los Festivales más importantes del mundo, vinculándose al espectro de las alfombras rojas y los grandes nombres en la industria.

    Gustavo Rondón estuvo en L Atelier de Cannes, Lorenzo Vigas compitió en Venecia con “La Caja”, Jonathan Jacubowickz obtuvo innumerables reconocimientos por “Resistencia”, Alejando Hidalgo recorrió el planeta fantástico con su “Exorcismo de Dios”, Claudia Pinto Emperador estrenó “Las Consecuencias” en España, el documental “Los Plebes” ganó premio en Bafici y “Yo y las Bestias” cerró el año, recibiendo elgoios de la crítica argentina en el Festival de Mar del Plata.

    Por cierto, Venezuela fue sede del Festival internacional «Total Recall: Cuéntame una Película», oriundo de Alemania, donde tuve el honor de ser host con Luis Bond, Malena Ferrer y Jorge Roig, contando con el apoyo del Centro Goethe y la organización de Victoria Jansen.

    Por su lado, Edgar Rocca se fajó en la dirección del Festival de la Crítica de Caracas, en su segunda edición, logrando estrenar películas de Cannes como «Drive my Car» y «Tres pisos».

    En la actualidad, “La Fortaleza” se difunde en las cadenas de exhibición, confirmando la buena estrella de sus directores, quienes además lograron estrenar cortos y el documental “El Father por sí mismo” en los Festivales nacionales.

    “El Father por sí mismo” es como una especie de making off de autor, a cargo de Mo Scarpelli, sobre el proceso de creación de “La Fortaleza”.

    Por ende, se trata de proyectos afines que consiguen un público y un diálogo interesante con la crítica, generando conversaciones enriquecedoras y edificantes.

    Por supuesto, los números de taquilla no son la sombra de lo que fueron en la época de “Papita”, “Secuestro Express”, “La Hora Cero”, “Hermano” y “Azul y no tan Rosa”.

    Para empezar está el Covid 19, el fantasma de la cuarentena a la vuelta de la esquina del 2022, por las nuevas variantes.

    El Ómicron amenaza con repetir el ciclo oscuro de las salas de cine.

    Un destino incierto como el del negocio de las plataformas de streaming con acento nacional. Todavía hay mucho trabajo por hacer.

    Por lo pronto, celebro que el 2021 haya supuesto un parteaguas, un punto de inflexión, para que el cine venezolano vaya arreglando problemas recientes como su falta de destreza técnica, su poca identidad, su apego a clichés del realismo social y su timidez conceptual.

    En efecto, las películas del 2021 refrendan que hay un séptimo arte que quiere narrarse con imágenes diferentes y sonidos creativos, además de cristalinos, que despiertan y detonan ideas en nosotros.

    Larga vida al cine venezolano.

    Mi top 10 del cine venezolano en el 2021.


    Érase una vez en Venezuela.

    La Fortaleza.

    Yo y las Bestias.

    Dirección Opuesta.

    Rómulo Resiste.

    La Causa.

    El Father como sí mismo.

    El Camino del Guerrero.

    Los Plebes.

    La Sangre es Blanca y La Radio(cortos).

    1 COMENTARIO

    1. Estimado Sergio, lo he seguido y lo he tomado como un excelente critico, por eso me llama mucho la atención que al momento de referirse al cine venezolano en lo atinente al año en curso que llega a su fin, no haya mencionado a nuestra película Dos otoños en París, que por fin pudimos extrenarla en Venezuela este año, a pesar de que conociamos la situación de los cines en Venezuela. Recuerdo muy bien cuando tuve el placer de conocerlo en Cines Unidos, también cuando incluyó nuestra pelicula entre las mejores del año pasado. Por lo que le estaré siempre muy agradecido. Sin embargo, considero que por lo menos debió mencionar su estreno. Quedo de usted, Francisco Villarroel

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