lunes, noviembre 28, 2022
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    En torno a Rafael Cadenas: el impacto poético de Venezuela

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    Venezuela cuenta con una cantera excepcional de poetas, no de ahora, de siempre, fruto de siglos de cultivo y experimentación en el género, de escuelas solventes de literatura, de años de enseñanza y práctica.
    Por eso el premio Cervantes a Rafael Cadenas, no ha caído como sorpresa en el seno de la comunidad poética del país, por el contrario, ellos lo sospechaban y estimaban como una posibilidad cierta en sus quinielas.
    Hablando del tema con el librero y escritor Jesús Santana, me dijo que esperaban el reconocimiento Cervantes para Cadenas, desde hace algún tiempo, y que el galardón refrenda la historia literaria de Venezuela, la trayectoria del maestro, así como los esfuerzos editoriales por haberlo traducido como corresponde.
    De modo que es un reconocimiento sí a un ser humano, con una carrera intachable, pero también a un medio nacional que, pese a sus golpes y crisis, se empeña en publicar a autores como Cadenas, para que sean finalmente “doblados” o “traducidos” a otros idiomas, a otras lenguas.
    Ello expone la necesidad y el valor de seguir publicando a nuestros nobles poetas, contra las adversidades del tiempo, de un contexto no siempre afecto a darles cabida en los ámbitos de la institucionalidad pública y privada.

    Sobre todo en el estado hay una deuda pendiente, una herida, producto de dos décadas de arrase e inquisición intelectual a los poetas disidentes.

    En efecto, es poco el espacio que le brindamos en los medios al desarrollo y la información de la actividad poética del país, de manera que cabe el mea culpa y la autocrítica, salvo las honrosas excepciones de propuestas consistentes como Papel Literario, de canales culturales como Vale TV con su compromiso anual por el acervo del género en programas de diverso estilo y documentales de alta calidad, de emisoras como Unión Radio con Alfabeto del Mundo(de Sashenka García y Ricardo Ramírez Requena) y el proyecto de Prodavinci en Agenda Éxitos.
    Seguramente, hay varios esfuerzos más que me se escapan en la lista, sin embargo, el medio tiende a favorecer el cine, el espectáculo, los eventos y la música, muy por encima de la poesía.
    Cuestión, entonces, de dedicarle mayor cobertura, aprovechando el auge y el impacto del premio Cervantes.
    De igual modo, se estima el aporte de iniciativas como “La Poeteca” que nacieron precisamente para visibilizar, fomentar y acompañar el movimiento cultural independiente que se ha generado alrededor de la efervescencia poética, poniendo en contacto a las generaciones, buscando generar alianzas productivas entre los veteranos y los jóvenes, los consagrados y los outsiders, los integrados y los apocalípticos, brindándoles una sede digna para leerse, escucharse y debatirse desde el respeto a la diversidad.
    Naturalmente, afecta el estado de cosas de la economía, de la política, de la polarización, del exilio, de la depresión y las condiciones adversas.
    Los poetas deben llevar el pan a la mesa, como todos nosotros, y pertenecen a un ecosistema tan o más frágil que el de los prosistas y novelistas, de los escritores a destajo.
    Por ello, muchos poetas deben abandonar su oficio, sacrificar su investigación, en pos de conseguir alguna remuneración por su trabajo como docentes, traductores, periodistas, columnistas, asesores y correctores de estilo.
    Sabemos de poetas que, lamentablemente, han caído en la indigencia, que son vistos como una carga en sus familias, que no sobrevivieron para contarla después del Covid.
    Así que el Cervantes nos llama y nos interpela como sociedad, para que nos sensibilicemos por el dolor de los demás, por las tragedias que también afligen al sector.
    Por fortuna, los poetas no están solos, se han ganado el respeto nacional e internacional, y tampoco les interesa que los encasillen de forma condescendiente y victimista.
    Ahí están dando una batalla, una lucha por hacerse fuertes en las redes sociales, de cara a los retos y debates del momento.
    Por ende, aplaudir los empeños de autores como el profesor Rafael Arraiz Lucca, Diego Arroyo y Jacqueline Goldberg en Twitter, de las ferias del libro de Carabobo y la UCAB, de las universidades, de talentos como Joaquín Ortega y Enza García en sus lives de Facebook, de las voces disruptivas de Pamela Ranh y Carlos Egaña, que irrumpen en Instagram y desean dialogar como pares con el mundo de los influencers.
    Los poetas son influenciadores positivos, que nos inspiran, que nos motivan a conversar, que evolucionaron rápido en el espectro de los hipertextos, cual Carlos Sandoval de medio en medio, las reflexiones mutantes de Roberto Echeto o las creadoras del colectivo “Qué leer”, poniéndole rostro digital a una cruzada literaria que nos enorgullece en el país.
    Obvio que hay muchísimos antecedentes en la materia, que cada quien sumará en su memoria.
    Al final, hablamos de un país de poetas, como Ramos Sucre, Aníbal Nazoa, Andrés Eloy Blanco, Rojas Guardia, Andrés Bello, Montejo, Yolanda Pantin, Palomares, Gerbasi, Valera Mora, Luis Pérez Oramas y Leonardo Padrón.
    Un país de grupos de vanguardia como el Techo de la ballena, Guaire, Tráfico, el Salmón, Lugar Común y Poetas en Tránsito.
    Personalmente aprendí mucho de la experiencia de Daniel Pratt y Enio Escauriza, saliendo a la calle, haciendo encender una idea, un fósforo de pensamiento que continúa por otros medios, como el Podcast “Qué más”.
    Sirvan estas líneas para honrar el trabajo poético del país, a los que hacen Jammings en el Ateneo y conversatorios en Trasnocho Cultural(El Buscón), a los que resisten y asisten como editorial Oscar Todtmann Editores y Jorge Gómez de Letralia, a los que divulgan e imprimen como Sergio Dhabar, a las que mujeres que incentivan como Kira Kariakin y Violeta Rojo, sin pedir nada a cambio.
    Si hay algo bueno que reportar en el último trimestre del año, es la prevalencia y persistencia de nuestros poetas en Venezuela, como Cadenas.
    Seamos replicadores de su conocimiento, y pongámoslos como ejemplos positivos de construcción, emprendimiento y futuro.
    Más poesía, menos del populismo tóxico que nos invade y nos atrasa.
    Humanismo y empatía ante todo!

    En torno a Rafael Cadenas: el impacto poético de Venezuela 4
    Sergio Monsalve
    Director Editorial Observador Latino. Comunicador social. Presidente del Círculo de Críticos de CCS. Columnista en El Nacional y Perro Blanco. Documentalista, docente, productor y guionista.

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