lunes, agosto 15, 2022
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    Irma Vep: la nueva obra maestra de Olivier Assayas y la teoría de Kristen Stewart

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    Irma Vep acaba de concluir su temporada en la plataforma de HBO Max, refrendando la calidad de sus productos originales ante la desigual oferta de la competencia.

    Sobre la serie solo tengo palabras de encomio a la hora de resaltar el guion de su sátira meta, la producción y el contenido latente de un trabajo derivado de una anterior película de Olivier Asssayas, “Irma Vep”, a su vez inspirada en uno de los primeros seriales exitosos de la historia, “Los Vampiros” de Louis Feuillade, acerca de una trama de misterio dividida en diez episodios, siendo una creativa adaptación de los folletines y las novelas criminales del pulp francés. 

    El original gira en torno a un periodista que investiga los golpes de una sociedad secreta, teniendo una relación ambivalente frente a la atracción que ejercen los miembros de aquel grupo clandestino, liderado por el Gran Vampiro y su novia Irma Vep, interpretada por la legendaria Musidora, una de las estrellas de la llamada era primitiva, según el canon de Gilles Lipovetsky.

    Anticipando el ascenso de las células terroristas en el país galo, París se descubre desbordaba por una banda de forajidos, que la convierten en una ciudad no de luz sino de pánico, bajo la siembra de un caos que escapa del control de los agentes del orden.

    Un filme, entonces, adelantado a su tiempo y capaz de anticipar el surgimiento de visiones conspirativas, de estados paralelos que existen en el mundo, desde la antigüedad hasta la actualidad.

    Un curioso régimen de sombras que expone la doble moral y la ambigua relación con las tinieblas que anida en el corazón del alma europea.

    Entre secuestros y asesinatos de políticos, “Los vampiros” llega en el año 1915, anunciando el paso del impresionismo al expresionismo, elaborando visualmente el clima de pesadillas que desembocará en dos guerras mundiales.

    De modo que puede considerarse un triunfo de una industria que supo asimilar rápido las transgresiones de la vanguardia.

    No en balde, Musidora e Irma Vep se transforman en íconos de ruptura.

    Por tal motivo, el niño terrible de la crítica francesa y de Cahiers Du Cinema, Olivier Assayas, decide acometer un remake de la película de Feuillade con la actriz asiática Maggie Chung en 1996, dándola a conocer en el mercado internacional, elevándola a la condición de musa y estrella, antes de su estallido en “In The Mood for Love”, una cinta que tranquilamente evidencia el cambio de siglo en el año 2000, amén del nacimiento de nuevas sensibilidades y olas que iban a emerger a consecuencia del influjo de autores como Wong Kar Wai, Chistopher Doyle y el propio Assayas.

    Detalle no menor, Assayas filma una de sus obras maestras seriadas, “Carlos”, con Édgar Ramírez en uno de sus mejores papeles hasta la fecha.

    Después de un largo prólogo, del que me hago cargo por ser fanático del realizador, es momento de decir que la serie “Irma Vep” supone la plasmación de una idea metalinguística, al borde de la experimentación y el ensayo, que ha acompañado al cine francés desde la época de la nueva ola.

    En efecto, la serie del 2022 revisita la película de 1996 de Assayas, que deriva de “Los Vampiros” de Louis Feuillade, consiguiendo interesarnos por su manera de profundizar en sus personajes, en sus tramas, en los temas que hoy sacuden a la producción de contenidos, pasando de códigos de censura y esquemas de corrección política, pues todo se discute sin imponer una agenda restrictiva.

    En un episodio, por ejemplo, se abordan los problemas del consentimiento, la toxicidad de los ambientes de divos, los complejos de las estrellas emergentes y la violencia que todavía impera en los sets de rodaje, imprimiendo una versión contemporánea del clásico “La Noche Americana”, acerca de una filmación accidentada y tragicómica, aquí salpicada por la influencia del camp mudo en la era silente del séptimo arte.

    En otro, comprendemos las angustias existenciales y sentimentales de los protagonistas, que detrás de una fachada de consumo y hedonismo de lujo, encubren fenómenos como el síndrome del impostor, el “burn out” o el hecho de sentirse quemado prematuramente, la soledad en manada y la infelicidad paradójica que aflige a los ídolos de la generación de relevo.

    El reparto es uno de tantos atributos, encabezado por el sutil performance de Alicia Vikander, que llena el traje de leotardo de Musidora, incorporando múltiples capas de sentido, como presencia fantasmal y antiheroica que dialoga con los espectros del multiverso femenino de Assayas(Personal Shooper, Clouds of Sills Maria y la Irma Vep de 1996).

    Por ratos, la cámara nos embriaga de amor por la danza contemporánea que ejecuta Vikander, entre cuartos de hotel y techos de París, que perfilan una visión melancólica y surrealista de la ciudad, al límite del sueño y la pesadilla, lo evidente y lo oculto, lo mágico y fantástico, lo gracioso y lo acrobático de los maestros del humor en blanco y negro. 

    El mérito de la serie radica en desnudar una realidad, que pensábamos conocer, justificando la razón de ser del cine que es interrogarnos por la esencia de su dispositivo, de cara al mundo. Por algo la inclusión del archivo original de «Los Vampiros» en la edición de la serie.

    Secretamente, “Irma Vep” afirma que el cine hoy se aferra a la reproducción de sus mitos, de sus íconos del pasado, en un bucle que reverbera la memoria, al precio de estancarla en la nostalgia.

    De ahí que los personajes sufran de una especie de crisis de regresión infantil, cuya redención ocurre en el proceso de reencontrarse con sus demonios del ayer.

    La serie concluye en un armisticio con los protagonistas, dejándolos cerrar sus ciclos, pero también prolongando sus duelos que siguen trabajando con amor y empatía.

    No es casualidad, finalmente, la inclusión de Kristen Stewart en el capítulo ocho, porque ella representa una de las fuentes de inspiración para la historia que vemos en la serie de “Irma Vep” de HBO.

    Me lo dijo Malena Ferrer desde los primeros capítulos y su teoría se cumplió: Irma Vep es una serie sobre Kristen Stewart en el instante de asumir la ruptura de Robert Pattison y afrontar el destino de su salida del clóset.

    En dicho momento, la vida de Kristen se cruza con la de Assayas en el rodaje de dos películas, cuyos ecos resuenan en el montaje de la serie de “Irma Vep”.  

    La teoría de Stewart puede confirmarse en los últimos tuits de Assayas. Así que Malena dio en el clavo.

    Aparte, quiero recomendarla por alegrarnos el día con un casting que adoramos, donde nos deslumbramos con Adria Arjona y Devon Ross, que es la nueva Kristen Stewart, una de las modelos más cool del planeta.

    Aplausos para las contribuciones de Vicent Macaigne(Rene Vidal), Jeanne Balibar(Zoe) y el monstruonómico Lars Eidinger(Gottfried).

    Una legión de grandes actores que fungen de pegamento secreto para la propuesta autoral de Assayas.

    Me quito el sombrero.

    Irma Vep: la nueva obra maestra de Olivier Assayas y la teoría de Kristen Stewart 5
    Sergio Monsalve
    Director Editorial Observador Latino. Presidente del Círculo de Críticos de CCS. Columnista en El Nacional y Perro Blanco. Documentalista, docente, productor y guionista.

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