martes, mayo 17, 2022
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    «La batalla de Djokovic» por Joaquín Ortega

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    Joaquín Ortega

    Todo lo que signifique reconocimiento público para una persona es potencialmente útil para su carrera política. No es casual entonces que pertenecer a la farándula, a la música o al deporte sean lugares deseados (y evaluados positivamente) antes de iniciar la llamada “larga marcha hacia el poder”.

    El deporte y la moda no solo generan dividendos sino que se vuelven punta de lanza de movimientos sociales y políticos. Al crear tendencias se promueven formas de comportamiento muy sutiles a generaciones enteras o a grupos específicos… sean mujeres, adolescentes o minorías raciales. Así como el estilo homologa a todos, asimismo se puede ser rupturista ante ideas o conductas. La moda democratiza, pero sabe separar en estratos sin sufrir de ningún tipo de dilema moral.

    La moda, modifica

    La moda ha ido de la mano de la aceptación frente a las grandes audiencias de nuevos estilos de vida (tranquilizar sobre el divorcio o normalizar el sexo prematrimonial)… la autoafirmación emocional ante ciertas realidades o años  humanos (la tercera edad, la juventud prolongada, la vida después de intervenciones quirúrgicas invasivas)…la aceptación en sociedad de ciertas sustancias (alcohol, cannabis, MDMA, ayahuasca, peyote o Prozac) En conclusión, aunque no nos guste la ética puede ser influida por la estética y el hábito sí hace al monje, a pesar de que no se vea como definitivo. 

    Los pro, los anti y todo lo demás

    En tiempos de redes sociales mientras más dispares sean las opiniones… pues mejor. Los puntos medios ni venden ni ganan seguidores… ni logran Retweets… por eso, frente a la ciencia tradicional aparecen discursos anti todo: desde terraplanistas hasta negacionistas del holocausto…desde adoradores del diablo hasta creyentes en el evangelio extraterrestre. Siendo así el caldo de cultivo natural del mundo Social Media vemos que regresan a la conversación cotidiana, el recuerdo de viejas heridas históricas muy mal curadas.

    Los Balcanes, siempre los Balcanes

    Por ejemplo, la guerra en Yugoslavia de 1991 a 2001 fue tan espantosa como escurridiza. En su tiempo la Europa (que se vendía como humanista e integrada) se hizo de la vista gorda durante un buen tiempo. Solamente la ONU y la Corte Penal Internacional de La Haya pasarían factura (y no a todos los criminales de guerra). Slobodan Milosevic pagó, pero dejando cientos de culpables de su misma calaña libres. Serbios, croatas y bosnios llevan a cuestas un rosario de dolor difícil de borrar.

    De tiros a minas. La conspiración Rio Tinto

    Como para toda causa hay un héroe (o ahora un Influencer) Novak Djokovic se ha convertido en la punta de lanza de un movimiento de opinión, que no sin razón se pregunta cosas que muchas veces quedan sin respuesta: ¿De dónde salió el virus? ¿Quién es el creador? ¿Quiénes son los responsables? ¿Fue accidental o premeditado? ¿Ya existía la vacuna? ¿Quién se ha enriquecido de la muerte de tantos? ¿La vacuna es efectiva? ¿Por qué cambiar la definición de vacuna que llevaba más de medio siglo por otra en plena pandemia? ¿Estamos o no en guerra?

    En internet sobran causas y efectos sobre las decisiones de Djokovic y las autoridades deportivas y nacionales: desde autopromoción por medio del conflicto, pasando por manipulación del padre, yendo a supuestas creencias mágico religiosas del tenista…hasta pases de facturas de marcas deportivas (incluidas manos peludas de colegas que supuestamente no podrían superarlo en la cancha) o conglomerados extractivos como Rio Tinto. Supuestamente detrás de ésta empresa que busca hacerse con grandes yacimientos de minerales estratégicos (específicamente litio) en territorio de Serbia habrían decidido deshacerse de personajes como Novak Djokovic, Ya el jugador y otros ciudadanos han denunciado que sus operaciones  se conectan con el Reino Unido y Australia. Es para ponerse a pensar en la tesis de la venganza orquestada. Agreguemos a la posición anti minería, las terapias alternativas que le gustan  tanto a Djokovic y tendremos un coctel potencial de difamación por mampuesto.

    Propaganda sanitaria y entretenimiento

    Apenas comienza una nueva teoría conspirativa que posiblemente sea más una acción de negocios bien planeada, que una locura de unos internautas mórbidos y faltos de sueño. Sabemos que política y deporte van de la mano y tambas cuentan con muchísimo dinero para distraernos en tiempos de propagandas de supervisión sanitaria y consumo de productos farmacéuticos.

    La industria del entretenimiento sabe cómo homologar contenidos, formas de pensar, de vestir, comer y divertirse. Por eso una voz a contrapelo dentro de un deporte que hable de formas de vida más naturalistas (y menos de laboratorio) pudiera crear demasiada disonancia. Personas que actúen y piensen fuera de la manada (programada desde atrás de un ordenador) no le parecen muy divertidos a ciertos bolsillos en el mundo.

    @ortegabrothers

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