martes, agosto 9, 2022
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    «La ciencia del horror» por Joaquín Ortega

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    Joaquín Ortega. La Casa de las Sospechas.

    La experimentación con animales parece no tener límites: desde la búsqueda de curas milagrosas…pasando por meras pruebas en la industria farmacéutica… hasta los ensayos en seres vivos (con fines inconfesables por parte de mentes retorcidas) la demencia y la ética han tenido una larga lucha, donde la última parece llevar las de perder. Agréguele a eso cómo las ciencias de la conducta humana saben hasta dónde, cómo y cuándo manipular las mentes de reclusos (o gente libre) y verá que el coctel es real e incendiario.

    Abusos del siglo XX le abren la puerta al XXI

    Ya sea que soviéticos, nazis, chinos y japoneses hayan caído en la vorágine de las supuestas creaciones híbridas: hombres con mono, mamíferos con reptiles, cirugías fantásticas, manipulación de ADN, fecundaciones entre especies inconexas…desde que avanzó el siglo XX pareciera no parar ese afán de formar nuevas especies, a partir de lo que ofrece de suyo la naturaleza.

    Por ejemplo, la novela La isla del Dr. Moreau, de H.G. Wells queda pálida ante la actual cirugía reconstructiva de un corazón de cerdo dentro de un cuerpo humano, alterando ciertas cadenas de ADN para que no haya rechazo en el cuerpo receptor. David Bennet, empezando éste 2022 recibió ese trasplante en Baltimore. Aquí la ingeniería genética aplicada a órganos de distintos mamíferos han redundado en una altísima probabilidad de vida para un hombre, prácticamente condenado a la muerte por insuficiencia cardíaca.

    La doctora corazón que flechó a Flipper

    Así aparece un caso único en la ciencia. La Dra. Margaret Howe Lovatt (bajo un experimento patrocinado por la NASA) comienza a interactuar con tres delfines: Peter, Pamela y SIssy. El estudio consistía en comunicarse con distintos repertorios: lenguaje de señas, corporal, reforzamientos conductistas clásicos y palabra hablada. Poco a poco, el proceso se volvió más intimista y de dos días a la semana,Margaret y Peter compartirían extensas horas de trabajo y mutuo afecto… en espacios preparados solo para los dos.

    Con el tiempo se rumoró que hubo pruebas con LSD, intercambio sexual y aperitivos y premios, como si de dos amantes humanos en un cuarto de hotel se tratara. El final no pudo ser más triste: termina el experimento, Margaret pasa a otras investigación, Peter es devuelto a un tanque con sus otros compañeros de especie, pero se deprime tanto con la separación que deja de respirar… en lo que pudiera interpretarse como una especie de suicidio por alejamiento emocional.

    Del cyberpunk a la IA: Johnny Mnemonic versus Pharmakon

    En la película de Robert Longo, del año 1995 y basada en un cuento de William Gibson, Johnny Mnemonic (un mensajero con la capacidad de guardar en su cabeza 160MB de memoria) logra salvar al mundo de un virus creado por farmacéuticas indolentes, con el fin de mantener a la humanidad en una continua dependencia de sus productos.  Para esto hace una alianza con el cerebro de un delfín, quien conectado a internet puede ayudar a difundir tanto la verdad de la conspiración de Pharmakon, como la cura contra la enfermedad desarrollada en sus instalaciones.

    Paralelismos van y vienen

    No resulta baladí afirmar que actualmente es muy fácil hacer paralelismos de obras de ciencia ficción, para explicar los desmanes de tiranías o autocracias convertidas en distopías. Sin duda, es una tarea común en cierto tipo de reflexión social inmediata y hasta ligera, pero no deja de ser útil para comenzar a preguntarnos si los que nos ha traído hasta aquí han sido equivocaciones nuestras o caminos (y eventos) previamente diseñados por otros.

    Sin darle muchas vueltas a la cabeza es fácil concluir que los laboratorios sin supervisión de la opinión pública, del Estado o de las universidades se convierten en nuevas casas de los horrores si la ética no priva y solo el beneficio económico es la principal motivación de investigadores y directivos. El síndrome del científico loco es muy fácil que se active… y si se hace algo simplemente porque se puede, los resultados se tornan agridulces: sí, lo logramos ¿pero a qué costo?

    @ortegabrothers

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