domingo, diciembre 4, 2022
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    El American: Muerte, corrupción y desesperación, la dura travesía de los venezolanos por el Tapón del Darién

    El trayecto es difícil. No todos logran salir. La selva se queda con quienes no pueden aguantar su duro trayecto

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    Diariamente son cientos los venezolanos que atraviesan la selva del Darién en busca del sueño americano. Son miles las historias que cuentan el drama y la tragedia que deben enfrentar los migrantes en el recorrido.

    Cadáveres, ríos y terror, son solo algunos de los escenarios que viven diariamente en el Darién, relata El American en un trabajo especial sobre la migración venezolana. El reportaje cuenta la experiencia individual de un grupo de viajeros.

    Un recorrido difícil

    Cruzan por montones. Solo entre enero y agosto de este año han cruzado más de 102 mil personas, según información de las autoridades colombianas. De acuerdo con un informe de UNICEF, publicado en julio, alrededor de 500 personas empiezan el viaje a diario.

    Los entrevistados coinciden en que el recorrido es difícil y no todos los que comienzan logran llegar hasta el final: rutas llenas de cadáveres en descomposición. Algunos dentro de bolsas plásticas, envueltos por los indígenas de la zona, son parte de los horrores que presencian.

    “Sí, yo vi un cuerpo de una mujer. Estaba boca a bajo a la orilla de un río. Yo no quise ver bien, pero mis compañeros me dijeron que estaba con un bebé, que también estaba muerto”, cuenta Iván Pernía a El American.

    Juan, quien viajó con su esposa y dos niñas pequeñas, instó a no pasar por lo que el calificó como el infierno.

    “No lo hagan. Por favor, no lo hagan. No le deseo este infierno ni a mi peor enemigo. No vale la pena. Mis niñas no merecían esto. No crucen el Darién”, dijo.

    Costosa travesía

    De acuerdo al trabajo de investigación, el viaje empieza en Necoclí, en la costa colombiana, a unos 800 kilómetros al noroeste de Bogotá, la capital.

    Los migrantes esperan unas lanchas que los llevarán a Capurganá, también Colombia y el pueblo más cercano a la frontera con Panamá. El costo del trayecto ida y vuelta es de $50. Se paga para evitar acusaciones de tráfico de personas.

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    Capurganá, es una tierra sin autoridad del Estado, lo dirige el Clan del Golfo, el grupo narcotraficante más importante de Colombia. Allí los migrantes deben pagar servicios innecesarios y a precios absurdos.

    «A todos los obligan a pagar los servicios de un guía por la selva, que realmente no sirve para mucho. En Capurganá, los migrantes, de acuerdo a su presupuesto, deciden dónde empezar el viaje. Algunos arrancan la caminata por la espesa selva desde el pueblo, y otros pagan un poco más para agarrar unas lanchas que lo lleven a Carreto, una playa en Panamá controlada por indígenas y desde donde los migrantes se ahorran al menos 4 días en la selva», reseña El American.

    El pago del traslado – ilegal- dependerá en gran medida de la nacionalidad del migrante. Según el relato de Iván a «los venezolanos nos cobran poco. Unos $250 por llevarnos a Panamá (…) pero una cubana dijo que había pagado $1000 por el viaje. Y un par de rusos, que también viajaron tuvieron que pagar $5000».

    El trayecto es difícil. No todos logran salir. La selva se queda con quienes no pueden aguantar su duro trayecto, aseguró Iván, otro de los entrevistados.

    «Del grupo donde viajaba murió uno subiendo una montaña. Era la montaña de La Llorona. El joven, obeso, no pudo mantener el ritmo del grupo y murió de un infarto”, acota Iván.

    De acuerdo al texto, la Llorona, una loma hostil y muy empinada que requiere horas para poder cruzarla, se ha cobrado la vida de muchos de los migrantes. «Para el momento de atravesar la montaña, ya los migrantes llevan días en la selva. Es, casi, el último tramo. La última prueba antes de respirar, tranquilo, por haber sobrevivido al Darién».

    “El tramo de La Llorona es muy difícil. Bajarlo es duro. Es muy inclinado, de puro barro. Demasiado agotador. Ahí donde muchos se desmayan o mueren infartados. Hay partes en las que subes o bajas agarrándote de una cuerda de yute. Pero, si te llegas a resbalar, te quemas. Por eso es bueno llevar guantes”, explica Iván.

    Subiendo la montaña el joven del grupo de Iván se desmayó. Su cabeza cayó en el barro y murió de un infarto.

    Trayecto peligroso

    Quienes no pueden viajar en lancha desde Capurganá hasta Carreto deben atravesar uno de los puntos más peligrosos del viaje a pie: La Montaña de la muerte, una loma empinadísima e inclemente que devora a quien la atraviese.

    En esa montaña Juan vio dos cadáveres. Uno, descompuesto, exponía los huesos del cráneo. Según contó también Iván a El American “los indígenas los esconden. No quieren que la gente los vea o que la gente sepa de cuántas personas mueren. No les conviene”.

    Los viajeros aspiran llegar al campamento el Abuelo, el primer campamento con el que se encuentran todos los migrantes luego de sobrevivir al infierno de El Darién. Son apenas unas carpas y algunas chozas indígenas.

    «Luego de que los registran en el campamento de El Abuelo, los migrantes deben tomar unas canoas a motor en las que viajan hasta el campamento de las Naciones Unidas en Panamá. De allí, arrancarán su viaje por Centroamérica hasta la frontera norte de México. En el trayecto, muchos atravesarán infiernos peores del que vivieron en el Darién», indica la investigación.

    Para leer el reportaje completo de El American ingrese a este link.

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