lunes, noviembre 29, 2021
More
    InicioOpiniónEl nuevo pacto de la lucidez ante el fracaso de la inteligencia...

    El nuevo pacto de la lucidez ante el fracaso de la inteligencia socialista

    -

    Llevo tiempo investigando en el programa “Valores Humanos”, para buscar alguna respuesta extraviada en el pasado, que pueda funcionar en el presente de derivas y confusiones, de corruptelas a diestra y siniestra, de complicidades y nuevos ricos bobos.

    El artículo de hoy les propone un viaje por el país de Uslar Pietri, y su cruzada por la inteligencia, ante el vacío discursivo que expone la política en la actualidad, dividida entre la nada del madurismo y las peleas intestinas de la oposición, el grado cero de los tirios y la actitud de “yo no fui” de los troyanos.

    En el medio, como diría Uslar, unos pendejos, nosotros, que seguimos creyendo en la ética, la lectura, y sobre todo, en la búsqueda de la verdad.

    No fue en la última época de Pietri, ni ahora, un país para “los buenos que somos más”, sino un territorio dominado por el instinto de la conquista del poder y  la riqueza fácil, mediante el expolio de los recursos de la tierra de gracia.

    Asegura Uslar, en uno de sus programas imprescindibles, que la llegada del petróleo vino a socavar los cimientos intelectuales de la nación, al imponer un pensamiento inmediatista, una cultura saudita del “ta barato dame dos”, una sociedad del clientelismo, el parasitismo, el subsidio, la dádiva y la supervivencia, a expensas de los millones que emanaban de la renta de PDVSA y sus filiales.

    El nuevo pacto de la lucidez ante el fracaso de la inteligencia socialista 1

    No es casualidad que los dos casos de corrupción más sonados del Octubre Negro, como lo calificaría Patricia Poleo, tengan que ver directamente con la denuncia de Uslar Pietri: la extradición de Alex Saab y el escándalo de Monomeros.

    Ambas piezas encajan a la perfección en la teoría de la sociedad de cómplices, que Alek Boyd lleva años tejiendo desde su incólume proyecto de exposición digital, sin que nadie le reconozca los créditos. Encima, en el país de los vivos bobos y de los lobos con piel de cordero, le plagian su hallazgo para venderse en el mercado del vedetismo periodístico, diciendo “yo llegué primero, fue gracias a mí, somos los héroes”, cuando en realidad, todo comenzó por Infodio.

    Chévere, maravilloso, que después el periodismo “indie” se cuelgue al tema y le saque réditos. Pero honor a quien honor, merece, si queremos predicar con el ejemplo.

    Como sea, la foto del rico bobo de Saab se consigue por el esfuerzo conjunto, vamos a llamarlo así, de múltiples factores que desembocan en la teoría de Uslar Pietri, según la cual, el país renuncia al desarrollo intelectual, para mejor rendirse al facilismo del juego del casino con los activos y pasivos que fluyen de la administración pública, de la tetica del estado.

    Lamento mucho pincharle el globo a la pseudointelectualidad celestina de la Venezuela que se arregló, pero Alex no es ningún mártir, ninguna pobre víctima de un proceso injusto, ningún diplomático a consentir en la fallida mesa de negociación, ningún santo liberal o comunista, ningún prócer de la república.

    Simplemente,  es la nueva máscara con que se disfraza el arte muy nuestro de desviar fondos y cobrar comisiones a cambio de instrumentar las necesidades básicas del “pueblo”.

    El pueblo es otro ente pendejo, que no existe, un arquetipo de mentira, que se saca de la chistera, cuando el poder desea justificar sus narrativas de contrabando, saqueo y tráfico.

    Un día, el pueblo, de tanto invocarlo y quemarlo, los sorprenderá a todos, protagonizando una de esas pobladas que en Venezuela ocurren cada cierto tiempo, llevándoselo todo por delante, como una vaguada, como una fuerza incontrolable de la naturaleza.

    Así fue el 23 de enero, algo así pasó el 27 de febrero, aunque los conspirativos lo niegan y dicen que se planificó, una tesis que desmonta, por cierto, el insigne Alonso Moleiro en el libro “La Nación Incivil”, de obligatoria lectura para ustedes. Uno de los libros del año, gracias a la resistencia de la editorial del maestro y tocayo, Sergio Dhabar.

    El nuevo pacto de la lucidez ante el fracaso de la inteligencia socialista 2

    Precisamente, Alonso Moleiro me ha enseñado que “Don Uslar” no era tan inocente y desprendido, como se pintaba en “Valores Humanos”.

    El libro “La Nación Incivil” emprende una de las deconstrucciones más justas y correctas, en lo científico, que haya leído sobre el autor de “Lanzas Coloradas”, al ponderar sus luces y sombras.

    Moleiro nos demuestra que Pietri tenía su agenda oculta, su cable pelado con Pérez y AD, desde los tiempos de la “revolución de octubre”, y que su papel fue determinante en la erosión del sistema democrático que luego trajo al chavismo como remiendo, para terminar hundiendo al país.

    Mejor, dice Alonso, que Uslar se hubiese puesto del lado de la democracia bipartidista, antes que minarla con los notables, permitiendo el surgimiento de los oportunistas de ocasión en el seno de las FAN.

    No es su culpa, obviamente, que los militares tomaran el control fascista del estado, como en el milenio.

    Pero Uslar pecó de egocéntrico y conflictivo, cuando el país necesitaba más de consenso y encuentro para preservar su democracia.

    Ya el mal está hecho y solo podemos revisarlo, en pos de corregirlo a futuro.

    En cualquier caso, “La Nación Incivil” trabaja un periodismo imparcial y de altura, al rescatar de Uslar su estatura intelectual y su legado en obras publicadas.

    De Pietri, en efecto, me guardo su amor por los libros, su afecto por la docencia, su visión de una “Venezuela Posible”, desde el regreso a las bases fundantes de nuestra ilustración.

    Por ello, le digo a mis estudiantes que no todo está perdido, que debemos honrar el compromiso de la universidad, que no debemos ceder al chantaje y a la presión de los atajos que nos propone “el hombre nuevo” del madurismo.

    Ahí está el ciudadano ideal de Nicolás, Alex Saab, uniformado y aislado con su overol naranja, con una cara triste y desencajada, con un sentimiento de pánico que embarga a sus socios y promotores.

    El nuevo pacto de la lucidez ante el fracaso de la inteligencia socialista 3

    Es el rostro del miedo chavista, del miedo del corrupto, del miedo del Pez Gordo, cuando su red de apoyo no sirve para nada y termina poniéndolo tras las rejas, como un terrorista más, como un Sadam humillado, como un Abimael Guzmán encarcelado, como un Chapo arrestado.

    Le entra un respiro al honesto, justifica que los pendejos lo sigamos siendo, pues el crimen no paga, al final del día, en la película que se produjo el chavismo.

    La otra cara de la moneda es la de un interinato, que apura su control de daños, que no acaba de convencer con su limpieza de imagen, al responder con demora a las denuncias de los periodistas que investigan el caso Monomeros.

    Si la oposición desea evolucionar orgánicamente, tendrá que comprometerse a desligarse de todos los corruptos, incluyendo a los bolichicos.

    No basta con hacer un show, solo crucificando a los más pendejos.

    De lo contrario, Guaidó seguirá en barrena y la MUD dará pena ajena en las elecciones.

    Ya es bastante cringe la campaña de personalidades nulas que le hablan a un país ficticio, que no tienen plan y proyecto, salvo para prometer intrascendencias demagógicas.

    Venezuela se encuentra en una de sus encrucijadas más fuertes de su historia.

    Es un momento clave.

    O se decide romper con la corrupción de veras, y con la política improvisada del voluntarismo, o se opta por claudicar y garantizar cinco años más para el ejercicio del no poder de Maduro.

    ¿Fracasará la inteligencia, otra vez, a manos de la especulación y el reparto partidista?

    ¿Triunfará la lucidez en la idea de extirpar el cáncer de raíz?

    Es un escenario de pronóstico reservado.

    Les pido a mis colegas que lo continuemos elaborando y vigilando, dejando a un lado los conflictos de interés.

    Tampoco suma que la clase intelectual vea a nuestros políticos como niños que hay que llamar su atención, para que se enfoquen en la meta común.

    Basta de infantilizar a la clase política del país.

    Es hora de ponernos adultos y de ejercitar el pensamiento crítico.

    Sergio Monsalve. Director Editorial de Observador Latino.

    Deja un comentario

    Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

    spot_imgspot_imgspot_imgspot_img

    ÚLTIMAS ENTRADAS