domingo, noviembre 28, 2021
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    INCISOS // Chantaje

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    Alfredo Yánez Mondragón.

    Otra vez. No hay encrucijada ni dilema. Estamos frente al chantaje de los oportunistas, de los que ganan indulgencias con escapulario ajeno.

    La debacle tiene su origen en la locura chavista que en su afán del socialismo se propuso -y casi consigue- igualarnos a todos en la miseria. Pero parte de esta debacle, y mucho de la que se avecina, es causada por aspirantes a referentes políticos que no han sabido canalizar su ambición y siempre ponen el interés propio por encima del común.

    Algunos pretenden llegar a acuerdos de largo alcance con la mafia que detenta el poder, pero no pueden sentarse en una mesa con aquellos con quienes -en teoría- tienen más puntos de coincidencia.

    La burla a la que someten a los ciudadanos, con esas campañas electorales propias de los años 70, no hace más que ratificar la poca estatura frente a la gigantesca crisis.

    Cuando resta menos de un mes para el evento electoral, los venezolanos estamos sometidos al chantaje de la Unidad, al chantaje de la participación sin garantía, al chantaje de la legitimidad de un régimen calculador, al chantaje de unos grupos políticos que quieren hacerse con la representación de la oposición, como si eso les garantizara realmente algo.

    Sin unidad de propósito no hay participación o abstención que valgan. Sin Unidad de visión y estrategia, no hay espacio para ninguna certeza, más allá de aquella que ya dibuja el mar de contradicciones y repartición de culpas la mañana del 22 de noviembre.

    Muchos de quienes están al frente de esta disputa estéril, fratricida -y en buena medida genocida- han probado a sorbos la victoria y en cascadas la derrota. Saben que solo unidos de verdad, con propuesta coherente, se ha logrado avanzar.

    Aunque parezca imposible, todavía se está a tiempo de revertir la locura del medirse en dibujo libre. Este país, Venezuela, que les ha acompañado en marchas, votaciones, consultas, abstenciones, rutas y acuerdos, ahora reclama de sus dirigentes, un mínimo de sindéresis y acuerdo real, concreto, sin mediadores extranjeros, ni acompañantes que vigilen. La ley entra por casa, y en ese sentido, estas horas que corren son cruciales.

    El país, repíto, no se merece este chantaje variopinto.

    @incisos

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    ¿Qué propones? //  Rita Añez*

    Ante la paradoja: Los venezolanos son los migrantes mejor preparados y la realidad de la Universidad en la Venezuela actual. ¿Cuál es la posición de las autoridades universitarias?

    En las universidades venezolanas estamos orgullosos de que la formación que le damos a nuestros jóvenes, a las futuras generaciones de profesionales, les ofrezca una calidad educativa en sus aprendizajes y en sus conocimientos para poder ser competitivos, no solamente dentro del país sino también en otros lugares.

    Esta realidad tiene historia en Venezuela, sobre todo en la generación que recibió apoyo de parte de la Fundación Gran Mariscal de Ayacucho en las décadas de los 70 y 80, y posteriormente ha sido tradición que cuando los venezolanos han salido, su desempeño académico en la formación universitaria siempre ha dado muy buenos resultados, y de hecho, mucho antes de la crisis sociopolítica y económica del país, gobiernos extranjeros auspiciaban esas migraciones selectivas de profesionales de alto nivel.

    En la Venezuela actual esto es una paradoja, efectivamente, porque quisiéramos que para enfrentar la crisis que tenemos, los mejores profesionales quedaran en el país,- para eso los formamos- sin embargo, como no hay salarios competitivos, no hay posibilidades de un desarrollo, pues resulta lógico que ellos, exploren oportunidades en otras latitudes.

    Nosotros creemos que tenemos que seguir manteniendo la calidad de la formación, la pertinencia, la actualización, la globalización del conocimiento mundial hoy en día, sobre todo con el uso de las tecnologías de información la comunicación, que son unas de las ventajas que tenemos que aprovechar, y tal vez la paradoja sea que con la pandemia se fortaleció en nuestras universidades esta formación globalizada, esta formación a través de redes, de tecnología y de plataformas educativas y esto ha hecho que podamos paliar, a pesar de la crisis universitaria, la calidad de la educación, tanto de nuestros estudiantes como de los profesores.

    Así que nuestra posición es que nos sentimos orgullosos de formar a los mejores profesionales, pero al mismo tiempo nos da mucha tristeza perderlos, porque en este momento no tenemos las condiciones para mantenerlos en el país.

    ¿La Universidad venezolana necesita “un protector”?

    No.

    La universidad venezolana necesita que el Estado cumpla con los principios y derechos constitucionales de una educación de calidad. Que los recursos, que la inversión de las universidades, en las universidades, para las universidades, permitan que sea -como siempre lo ha sido- una institución que se proyecta y crezca exponencialmente en su matrícula, en proyectos propios, desarrollados por los profesores, por los trabajadores universitarios, por esa capacidad en cada una de las áreas del conocimiento.

    La universidad debe poder proyectar y tener no solo una docencia, investigación y extensión de calidad, sino también una infraestructura acorde con la majestad y nobleza de su función en la sociedad, y eso se consigue, entre otras cosas, con una inversión oportuna, necesaria y obligatoria por parte del Estado.

    Así que esta figura tan extraña de protector hace falta. Lo que hace falta es un Estado responsable, lo que hace falta es que las universidades fortalezcamos las alianzas con los  gobiernos locales, regionales y por supuesto con los sectores empresariales y productivos, cosa que hemos intentado. De hecho, esas alianzas han sido una de las estrategias que hemos utilizado para poder vivir en la alta crisis deficitaria y presupuestaria actual, para poder mantener, sobre todo, la calidad en la docencia.

    Estos últimos dos años fueron un enorme reto para nosotros por el gran recorte presupuestario. La no entrega de recursos para gastos de funcionamiento de ningún tipo ni en 2020 ni en 2021 por parte del estado venezolano ha hecho que, efectivamente, haya grandes crisis en nuestra infraestructura, en la actualización científico técnica. Sin embargo, hemos contrarrestado esta falta, con alianzas nacionales e internacionales.

    Esta situación implica una realidad dramática: La falta de una política salarial que dignifique a los profesores universitarios y al personal académico, quienes tienen sueldos muy por debajo de los niveles competitivos Con la oferta salarial actual es casi imposible atraer a los mejores profesionales para ser profesores en nuestras casas de estudio.

    Una vez que esta tormenta pase, ¿Cuáles podrían ser las líneas maestras de la educación superior en Venezuela?

    Las líneas maestras están claras. Han sido discutidas en los grandes foros educativos.

    La primera es tener una política de desarrollo académico, de talento humano y de actualización de todos los contenidos que formamos, a la par del conocimiento mundial, y para ello tenemos que tener la mejor inversión en laboratorios, en talleres, en profesores, en infraestructura para tener una universidad de calidad.

    La segunda línea maestra, por su puesto, es lograr fortalecer los grados de autonomía que puedan tener las instituciones para alcanzar convenios nacionales e internacionales que les permitan buscar otras fuentes alternativas de financiamiento, -por supuesto con los controles necesario-, pero que haya posibilidad inversiones de instituciones extranjeras en nuestras casas de estudio -de gestión pública- sin tener tantas trabas para efectos de los permisos y manejo de las divisas.

    La tercera línea es un gran proyecto de formación de una generación de relevo, así como la hubo hace 40 años, para formar a los profesores en las mejores universidades del mundo. Hace falta esa inversión para aquellos jóvenes que tengan vocación para la docencia y la investigación, y formarse para traer ese conocimiento, metodología, entrenamiento y poder -como ya se hizo-, tener un mejor talento humano, que pueda formar luego a los mejores en el país.

    La cuarta tiene que ver con la profundización de las alianzas entre los sectores productivos, incluyendo a los sectores gubernamentales, con ese perfil de los egresados que se requieren para potenciar las zonas privilegiadas y la plusvalía que tiene Venezuela, como un país que sigue, y puede explotar muchos de sus recursos naturales, renovables y no renovables.

    *Rita Añez es la Rectora de la Unexpo

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    Lo dijo // Tiziana Polesel

    “En Venezuela, trabajar en este momento, en cualquier oficio, en cualquier sector de la economía, es caminar sobre un campo minado (…) es una realidad, es problema tras problema. La pandemia lo que hizo fue ponerle el resaltador a los problemas que yá teníamos, porque lo de la gasolina, la energía eléctrica, la voracidad fiscal… eran problemas que ya teníamos”.

    Puede ver la entrevista completa desde este enlace:

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    Agenda Global

    El próximo 1 de noviembre se dará inicio a dos cursos virtuales, Ética periodística en tiempos de pandemia y Democracia en la era de la desinformación, ambos programas formativos estarán apoyados en aulas virtuales y tendrán una duración de 4 semanas cada uno. Los participantes podrán optar a un certificado por curso, una vez culminado y completado con éxito el curso elegido. https://www.medianalisis.org/nueva-oferta-academica-para-el-mes-de-noviembre/

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    alfredo@incisos.com

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