miércoles, junio 29, 2022
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    El poder de la sofisticada violencia en Peaky Blinders

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    Por Aglaia Berlutti.

    La quinta temporada de la ya icónica Peaky Blinders acabó con un capítulo que se puede considerar parte de la historia de la televisión. En ella, podía verse a Tommy Shelby (Cillian Murphy) muy cerca de cometer un acto imprevisible. Con una pistola rozándole la cabeza, enfurecido y al borde de la desesperación, el personaje se encontraba en algo más que una encrucijada. Era la máxima expresión de la estrategia que ya se venía siguiendo en capítulos anteriores en los que se sostuvo la tensión hasta el final. Un trayecto a través del complicado y meticuloso plan de Shelby para asesinar a Oswald Mosley (Sam Claflin).

    En la serie nada es casual y mucho menos accidental. El fracaso de su tentativa de asesinato dejaba en claro dos cosas. El mafioso y ahora político era parte de una percepción del mundo cada vez más retorcida. Sin duda, Peaky Blinders había alcanzado un nuevo nivel de profundidad en su análisis del poder. Ya no se trataba únicamente de la violencia, también de un trayecto elaborado a través de los medios para obtener influencia. Para un argumento que había empezado mostrando las vicisitudes de los gansters de la clase obrera, se trata de una evolución asombrosa. Una que, además, convirtió a la serie en una forma de comprender los horrores y la crueldad desde un planteamiento nuevo.

    La escena de Shelby con el rostro desencajado y un arma cerca de la sien dejó claro que la sexta temporada recorrerá lugares oscuros. Algunos de ellos no sólo para concluir las variadas líneas argumentales de la serie. También para elucubrar sobre los puntos más altos de la historia. Y aunque los nuevos episodios no son del todo conclusivos — o no deberían serlo, con una película anunciada — algo es evidente. Peaky Blinders conoce el sentido multidimensional de su historia, sus alcances y poder. Y a partir de ahí avanza hacia nuevos espacios narrativos que sorprenden por su efectividad.

    Al filo de la navaja y la muerte

    El primer capítulo de la sexta temporada de Peaky Blinders empieza en la misma escena que cierra su temporada anterior. De nuevo, la serie toma brillantes decisiones para evitar ralentizar la trama. En especial, la resolución del conflicto inmediato (la posible muerte de Shelby y el traidor), que concluye con fluidez. Pero lo hace siguiendo la línea habitual del brillante guion de la serie. ¿Quién fue el traidor de Black Cat? Peaky Blinders se niega a dar soluciones sencillas, pero tampoco simplifica su argumento, de modo que el primer capítulo ofrece respuestas. No todas ni en forma ordenada, pero sí que coinciden con la mayoría de las teorías de los fanáticos. Una salvedad que hace del primer capítulo de temporada una mirada sobre la cohesión de la historia como conjunto.

    Pero no solamente es importante la identidad del traidor. También cuándo y desde qué perspectiva logró algo semejante. Peaky Blinders se asegura de dejar claro que en este mundo cruel y sin matices, romper el delicado orden de la lealtad se paga caro. Aunque es mucho más enrevesado de lo que podría parecer en el 2019, cuando el fracaso del plan de Shelby mostró las fisuras de su mundo. La serie explora en segundo plano la manera en la que ha pasado el tiempo y la necesidad de regresar a una posición de poder.

    Asimismo, sostiene su acostumbrada tensión sobre lo que ocurre entre los personajes con una brillante mirada sobre la ferocidad de la ambición. Peaky Blinders regresa en plena forma, incluso bajo la sombra de la larga ausencia de la pantalla pequeña. Lo hace con la energía de los misterios no resueltos y las grandes preguntas abriendo la puerta a otras. Todo un logro ingenioso que convierte a la serie en un cuidado mecanismo argumental. 

    Uno de los puntos complicados de la nueva temporada de Peaky Blinders es la ausencia — notoria — de Helen McCrory. Su personaje Polly Gray siempre fue una presencia monumental en la historia. De modo que buena parte del primer capítulo es un homenaje tácito no sólo a la actriz, sino al papel de Polly en el argumento. Todo un acierto, si se tiene en cuenta que el personaje fue el centro de la familia Shelby. La serie lo tiene en cuenta y muestra un dolor palpitante, un punto de presión, pero, en especial, un desvío duro que habrá que analizar.

    Tommy Shelby, de nuevo en el centro de la acción

    Thomas “Tommy” Shelby siempre tiene un plan. Uno usualmente infalible, complicado y bien construido. Y sin duda, ilegal. Es un sujeto codicioso, violento y casi siempre cruel. Al otro lado, es el mismo hombre que sintió un profundo y leal amor por Grace y que ama a su familia. Este antihéroe fascinante es pilar fundamental del espíritu de Peaky Blinders. Es su rostro y el motivo más evidente de su éxito. El personaje, que concluye una larga elaboración de percepciones y concepciones sobre la moral en una época de grises, impregna su personalidad al programa.

    Pero ocurre algo curioso: el Tommy Shelby que comenzó por ser un gánster manipulado por el poder, se volvió poco a poco más complejo. Tanto como para mostrar la forma en que la evolución y madurez de Peaky Blinders mostró a un país dividido y en crisis. A lo largo de cinco temporadas, Tommy pasó por diversos estratos del mal. Fue criminal, infiltrado y político. Todo mientras el mundo a su alrededor cambiaba y las condiciones de lo ilegal se hacían distintas. Del hombre que trabajó bajo la mano del mismísimo Churchill, hasta el que intentó infiltrar el partido fascista. Tommy Shelby encarna y otorga rostro a un recorrido profundo a través de vínculos de la serie con la corrupción y la decadencia.

    Esa transformación sostiene un elemento de misterio. De una primera temporada en que se mostró como Tommy era más que un criminal callejero, a la última a punto del suicidio. Peaky Blinders ha demostrado que sus personajes recorren senderos hacia la oscuridad con un detalle terrorífico. Una característica que se expande alrededor de la serie, pero también, de esa mirada global sobre lo que consideramos peligroso. ¿Tommy Shelby es el símbolo del mal en una época ambigua o es un héroe ambiguo en una época hipócrita?

    Todos los caminos conducen al crimen
    Esa es la pregunta que Peaky Blinders ha intentado responder en cinco temporadas sin concluir la idea. Probablemente, se deba a que Tommy Shelby experimenta cambios tan radicales y profundos que es imposible definirlo de una sola forma. Y mucho más, a medida que la perspectiva sobre el mal se transforma también. Después de todo, Tommy Shelby se enamoró de la mujer que le había traicionado. Y también se atrevió a infiltrarse en medio de una situación política de considerable amenaza.

    ¿Por qué Tommy Shelby brinda sustancia a una época en la que el mal estaba fuera de los espacios comunes? Para comenzar, podría tratarse del hecho de que se trata de un veterano de guerra. Uno que vio los horrores del campo de batalla y sacó conclusiones sobre la futilidad y la incertidumbre de la vida en una época confusa. También porque es un empresario — del mundo criminal —, pero es lo suficientemente inteligente para evitar ser atrapado la mayoría de las veces.

    Y cuando ocurre, con frecuencia obtiene beneficios inmediatos y muchos más grandes de lo esperado. Tommy Shelby logró vencer a una formidable figura de poder, también a los que disputaron su territorio. Y lo hizo, además, a través de una elegante y precisa visión de encontrar una oportunidad en cada conflicto. Tommy Shelby encarna un tipo de antihéroe televisivo que compone un enfoque novedoso y creativo sobre problemas violentos o brutales. Al final, termina por triunfar gracias a su capacidad para abrirse paso en terreno que habrían confundido o aplastado a otros.

    Por si todo lo anterior no fuera suficiente, Tommy Shelby sabe que puede morir a cada paso que da. Y arriesga la vida a través de la concentrada convicción de mantener a salvo a su familia. Lo más fascinante de un personaje cuya codicia, ambición y crueldad le hacen inclasificable, son sus puntos vulnerables. Su estoica comprensión del riesgo y la forma en que reconstruye las situaciones de emergencia y de peligro, en grandes triunfos de habilidad. Tommy Shelby, sin duda, siempre tiene un plan. Y con frecuencia resulta útil, efectivo y beneficioso porque su instinto de supervivencia está más relacionado con sobrevivir que, solo, con triunfar.

    La maldad corrosiva de Tommy Shelby y la prisa por el cambio
    Durante el último lustro, la cultura pop se ha llenado de antihéroes. Algunos trágicos y conmovedores como el Loki de Tom Hiddleston. Otros disparatados y con un núcleo sensible como el Pacemaker de John Cena. En el cine, los personajes con infinitas gradaciones de grises están en todas partes. Un jovencísimo Batman (Robert Pattinson) todavía no decide si desea venganza o justicia. Al otro lado, el Capitán América de Anthony Mackie se hace pregunta sobre Zemo (Daniel Brühl), un villano con duros cuestionamientos morales.

    Pero Tommy Shelby, alejado del mundo de los superhéroes y de versiones benignas sobre el mal escindido, es algo más complejo. Más duro, brutal y tan cercano a las sombras que por momentos es difícil comprender sus escasos puntos brillantes. Un recorrido certero a través de lo que creemos correcto, lo que no lo es por esencia y lo que termina siendo un terreno resbaloso. La especialidad de Peaky Blinders en sus asombrosas seis temporadas.

    El duelo corrosivo en Peaky Blinders

    La Polly Gray de Helen McCrory fue durante cinco temporadas el centro de buena parte del argumento de Peaky Blinders. De modo que la muerte de la actriz, ocurrida el año pasado debido al cáncer, planteó un dilema considerable. La serie perdió a uno de sus grandes talentos. También replanteó su historia alrededor de su ausencia y homenajeando su memoria. ¿Cómo podría lograrse un prodigio narrativo semejante?

    Como elemento fundamental de Peaky Blinders — lo que incluye pilar emocional e intelectual de la familia Shelby —, la posibilidad de minimizar su ausencia resultó impensable. De modo que se barajaron varias opciones, entre ellas la de conservar el personaje con vida y enviar a Polly a Australia. También, la de atribuir su desaparición física a causas naturales. Ninguna de las dos posibilidades resultó satisfactoria para el guionista o la producción.

    Al final, la decisión de Steven Knight fue la de crear toda una línea narrativa alrededor de la muerte de Polly. Una perspectiva que permitió a Peaky Blinders encontrar una forma de interconectar su valor como personaje e incluirla en el futuro de la serie. El giro de argumento que resulta no solo impecable, con una nota de profundidad emocional inesperada en la cada vez más retorcida historia. Además, de una forma de conservar la memoria de Polly (y de McCrory) como parte esencial de gran historia de los Shelby.

    Una muerte, una venganza, un recorrido hacia el miedo de Peaky Blinders

    Tal y como el guionista Steven Knight había adelantado, Polly Gray resulta asesinada en los primeros diez minutos de la serie. O mejor dicho, Tommy Shelby recibe la noticia de su muerte. El querido personaje se convirtió en una de las víctimas del IRA, una vez que la organización traicionara a los Shelby.

    Por supuesto, se trató de una explicación narrativa bien estructurada, que muestra la muerte de Polly como algo más que una tragedia. Se trata de un momento de inflexión dentro de la serie. La sexta temporada de Peaky Blinders acaba de poner un considerable interés en la rivalidad entre el hijo de Polly, Michael y Tommy. Por lo que la muerte del personaje solo agrega presión y hace más complicado el futuro de la familia criminal más famosa de la televisión. Sin la compañía, apoyo y en especial, inteligencia estratégica de Polly, Tommy se encuentra a la deriva. Mucho más peligroso aún, lo está mientras debe enfrentarse a nuevos y más enemigos. Unos que demostraron que son capaces de traicionarlo y lo que es aún peor: matarán sin piedad.

    La muerte de Polly tiene además un componente duro dentro de la familia

    La muerte de Polly tiene además un componente duro dentro de la familia. Michael exige venganza y la figura de líder de Tommy depende de que tan capaz sea de hacerlo. Pero la venganza pasa por enfrentarse a un ejército armado y violento sobre el que tiene poco control. De modo que Tommy deberá lidiar con dos posibilidades de muerte violenta o pérdida del poder.

    Por un lado, con la amenaza del IRA que aprovechará que Tommy se encuentra sobrepasado por los duelos familiares y sus propios demonios. Por otro lado, con el voto de venganza de Michael, lo que hace avanzar a Peaky Blinders hacia el terreno peligroso de un enfrentamiento total. Después de todo, la posibilidad de ser derrotado o que su liderazgo cambie de manos, ha formado parte de los temores recurrentes de Tommy. ¿Ocurrirá en esta ocasión? ¿A qué está dispuesto Michael después de la muerte de su madre?

    Ojos que miran y el tiempo que pasa

    Peaky Blinders llegó hasta su inesperado e impredecible final. Lo que sí está claro es que la muerte de Polly no es el final de su influencia en la serie. Desde sus ojos en el cielo sobre la pira funeraria de su última morada hasta la súplica de Tommy a su memoria en favor de la salud de Ruth. Es evidente que la poderosa personalidad de uno de los miembros más queridos de la familia Shelby seguirá siendo indispensable para conocer su historia. Un acierto argumental que apuntala la inteligencia en la resolución de sus conflictos más complejos al principio de su sexta temporada.

    Sin duda, el regreso de Peaky Blinders no podía ser más satisfactorio y toda una lección en la manera de analizar la sofisticada crueldad de su premisa. Con seis capítulos para cerrar la historia y una venidera película, el trayecto de los Shelby parece más elaborado y potente que nunca. Una noticia para celebrar.

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