miércoles, enero 26, 2022
More
    InicioOpinión5 apuntes para desenmascarar la imagen de Gabriel Boric, el nuevo presidente...

    5 apuntes para desenmascarar la imagen de Gabriel Boric, el nuevo presidente de Chile

    -

    La imagen del poder nunca resulta casual o espontánea. Ahí reside su capacidad de seducir a las masas, en base a una calculada trama de efectos subliminales y técnicas de mercadeo político. En tal sentido, hemos pasado días revisando videos y arengas del candidato ganador en las elecciones del país austral. Para ir directamente al grano, compartimos cinco conclusiones críticas sobre el diseño del nuevo fenómeno del progresismo latinoamericano, con pies de barro. Venimos del futuro de Venezuela, y sabemos el final de la historia. Mírense en nuestro espejo.

    1) El disfraz millenial de un comunista chapado a la antigua.

    Los electores compraron una moto vieja, con una batería desgastada de consignas, pero remozada en la fachada, en el empaque. El estuche de Boric es todo un ensamble de símbolos atractivos para el votante huérfano del milenio: usa las gafas y las camisas desabotonadas de Salvador Allende(en un gesto nostálgico de supuesta irreverencia), estiliza las barbas del castrismo en plan de chico hípster(consiguiendo la identificación de las capas medias y altas de la sociedad santiaguina), exhibe brazos tatuados que generan el enganche de los jóvenes, así como de los sectores alternativos e indígenas de la nación mapuche. Es un Kennedy buenista de ONG, un beato que instrumentaliza la historia del Che, para explotar a la generación de los indignados digitales y los pobres analógicos, quienes lo consumen como un poster aspiracional. Su efecto es tan casi perfecto, que confunde a la derecha extrema, al proyectar la identidad de un típico conservador millenial con look de anarcolibertariano en Podcast. Así llegó a dominar y conquistar los corazones de la población blanca y caucásica, un poco agotada de los dinosaurios y las viudas del pinochetismo. Lástima que el remedio va a empeorar la enfermedad, si consideramos la respuesta de los mercados a la baja y los pronósticos de una Chile más roja, colectivista y centralizada que nunca. Cuidado con confiarse, pensando que Viña del Mar no es la Guaira. No por ahora.

    5 apuntes para desenmascarar la imagen de Gabriel Boric, el nuevo presidente de Chile 1

    2) Los tics de la demagogia.

    Te parecerá muy cool y fresco por las redes, pero Grabiel Boric despliega un peligroso discurso que agotó el Manual del buen revolucionario, al buen salvaje. Esto es, rentabilizar y vampirizar el enojo de los excluidos del sistema, la miseria de los que piden soluciones asistenciales y dádivas, antes que trabajo y esfuerzo común para echar adelante a la república. La oratoria del presidente electo de 35 años se consume en una retahíla de promesas de campaña del PSUV: aumentar los impuestos de los ricos, beneficiar a las minorías vulnerables, promover agendas del marxismo cultural, concretar un plan de accesibilidad a la educación gratuita, bandera que impulsa a Gabriel desde sus tiempos como dirigente estudiantil, que todavía no se ha graduado, como es costumbre de los militantes como él. Le falta el examen final que le consolidé el título de licenciado. El egresado prefirió el camino rápido y lo encontró en las Federaciones que lo catapultaron a la fama. Su victoria y ascenso son consecuencia de los pésimos manejos de la crisis, por parte de sus antecesores en la Moneda. De modo que la propia derecha y la política conservadora, deben hacerse cargo, por generar un contexto que permitió la vuelta del fantasma del comunismo en Chile. Suena duro, pero echarle solo culpa a una conspiración del Foro de Sao Paulo, es mentirle a la gente. Obviamente afectó el coranavirus y las chequeras que incendiaron el continente. Pero Chile tuvo que blindarse mejor, adaptarse a las circunstancias, para no retroceder en su historia. Hoy es tarde. Toca empezar de nuevo.

    5 apuntes para desenmascarar la imagen de Gabriel Boric, el nuevo presidente de Chile 2

    3) El culto a la personalidad mesiánica.

    El vacío político de LATAM conduce a la reproducción de modelos y arquetipos desgatados. Por tanto, Gabriel Boric representa una mezcla tradicional de un líder mesiánico, con algo de carisma, que atrapa el inconsciente de una sociedad que ha crecido bajo el influjo del culto a la personalidad. Se vota por el mismo héroe de las mil máscaras, que augura bonanza y rescate al final de túnel. Su pinta de outsider cierra una fórmula que rinde dividendos y éxitos inmediatos en el mundo de habla hispana, buscando siempre un redentor, un padre sustituto de los próceres de la independencia. En Perú es el disfuncional y caricaturesco Castillo, en Chile es el profesor sexy y en tendencia de una telenovela como Abigail. Más allá de la apariencia, la izquierda no sale de sus cavernas. Apenas logra cambiar la fachada, manteniendo cautivos a los espectadores de un espectáculo predecible. El de una Matrix que nos esclaviza como parásitos de la renta pública. Puro alimento de burocracia, ineficiencia y corrupción. Boric traerá más deudas y le meterá esteroides a la polarización. Ojalá no culmine entrampado como Maduro.

    4) Una inseguridad pasivo agresiva.

    Gabriel Boric se siente cómodo delante de sus fanáticos. Pero revisando sus archivos, me encuentro con una constante que inquieta. Su cuerpo delata una severa incomodidad, cuando se trata de lidiar con opositores y disidentes. Finge demencia ante ellos, hace como que los escucha con respeto, para luego desmentirlos o burlarlos con sus acciones, en una conducta de la hipocresía chilena. Recibido en la Moneda por Piñera, Gabriel se pone ligeramente canchero, al romper con el protocolo de vestimenta, un clásico de los populistas de su clase. El anfitrión le explica diferentes cuestiones, pero Boric sufre de déficit de atención, respondiendo mecánica y diplomáticamente a las comunicaciones de su interlocutor, a quien mira de reojo o suele bajarle la mirada de plano. Veo en él a un chavista de clóset, que pronto saldrá del armario, desconociendo a Guaidó, para empezar.

    5 apuntes para desenmascarar la imagen de Gabriel Boric, el nuevo presidente de Chile 3

    5) El chavismo como norte involuntario.

    En efecto, aunque lo niegue en cada entrevista, Gabriel Boric es un doble agente, un espía, un portaviones de la internacional socialista, cuya venganza del allendismo se ha concretado, mediante una elección, en un deja vu del cuadro de los setenta en Chile.

    Tras la caída de Pinochet, todos los comunistas del mundo soñaban con el regreso del espíritu de Allende. Bachelet pudo ser desahogo para ellos, pero sintieron que los traicionó política y económicamente, dejando al mercado quieto y como corresponde. Por el contrario, Gabriel Boric ya habló de sus ideas de convertir a Chile no en una Venezuela, por ahora, sino en una socialdemocracia a la usanza uruguaya y europea, lo cual revela sus verdaderas intenciones que coinciden con las de Podemos, Pablo Iglesias, Monedero, Zapatero y Borrel, aliados tácitos y de hecho de Nicolás Maduro.

    Entiéndase que Boric simpatiza con los aimaras, los victimismos posmodernos y relativistas, y sobre todo, lo más riesgoso, con el proyecto de la patria de tejerse una Constitución a su medida.

    Esperemos que Chile sobreviva al experimento de Gabriel Boric, el endeble caballo de Troya que configuró la mediática progre, para sumar otro territorio a la ficha de la colonización cubana y china del planeta.

    Un ajedrez, un Game of Thrones que avanza en la complacencia de Telesur y el partido único.

    ¿Camino a la uniformidad y la servidumbre?

    Nada optimista el panorama de América Latina con su retorno al comunismo, como cuando pegó la primera brisa del chavismo en el siglo XXI, arrasando con todo.

    Chilenos, protéjanse en dólares y no dejen que los aplasten como en Caracas.

    2 COMENTARIOS

    1. ¿Y esto se verdad tiene las infulas de ser un análisis político serio? No leí ni un solo argumento crítico o analítico real, solo opiniones, no hechos. Hay que tener cuidado con pensar que toda postura alternativa a la hegemonía política actual de un país ya constituye una expresión del chavismo. Esa opinión no solo carece de un análisis serio, eso demuestra el desconocimiento de las realidades históricas de cada región, de cada cultura, de cada contexto sociopolítico y, por otro lado, coloca a las poblaciones como simples borregos sin criterios propios, sin decisiones. Deberiamos analizar el por qué el modelo de la derecha no está dando resultado en el imaginario social de países como Chile, Bolivia y hasta en casos insólitos como el de Colombia. ¿Se debe realmente a una expansión de lo que muchos se empeñan en llamar el castro-chavismo o es realmente el comienzo de una búsqueda de lideres y modelos políticos distintos? Cada vez que leo algo como esto me pregunto qué piensan estos compañeros que escriben estos artículos de la pobreza enraizada que existe en la región desde mucho antes de la aparición de estos nuevos gobiernos de izquierda, o de los modelos privatizados de la educación y la salud, o de las deudas que encadenan a los pueblos a fondos, o de tantos elementos interesantes que hay para pensar y debatir, pero no, es más echarle le culpa de todo al fantasma del comunismo… que tristeza.

    Deja un comentario

    Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

    spot_imgspot_imgspot_imgspot_img

    ÚLTIMAS ENTRADAS

    spot_imgspot_imgspot_imgspot_img