jueves, diciembre 8, 2022
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    Cómo eran las viejas navidades venezolanas

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    Ayer estuve meditando sobre cómo eran las viejas navidades venezolanas a finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX y solo podría escribir de lo oído a nuestros antepasados, pero no hay testimonios visuales de aquello.

    Me imaginé a los caraqueños de antes reunidos en la Plaza Bolívar para recibir el año nuevo guiados por el disparo del cañón ubicado en La Planicie, pero cuántos caraqueños de ahora conocen a La Planicie? Incluso para mí la memoria es floja. Recuerdo muy poco las patinatas en Los Caobos y comiendo arepitas dulces con anís. Lo de tomar chocolate en la madrugada no lo viví. Cuándo comenzó la tradición del árbol de navidad de origen norteamericano?

    Que en mi casa fue sustituido por un árbol criollo de forma parecida al pino que no se colocaba en mi casa porque a mi madre le parecía una transculturización. Cuándo declinó la tradición del pesebre que a veces yo le colocaba algunos de mis soldaditos para rabia de las mujeres de la casa? Recuerdo vagamente caminar al lado de mi madre por Sabana Grande para ella hacer sus compras navideñas en las tiendas por departamento o en casa de un señor Stern que tenía un mayor de juguetes por los lados de Bello Monte.

    No recuerdo los adornos de la Calle Real sino de algunas tiendas por departamento que colocaban hermosas muñecas en las vidrieras y trencitos que nunca tuve, pero tampoco los deseé en especial, pues el placer solo consistía en verlos andar.

    Cuándo comenzó la presencia primero San Nicolás y luego de Papá Noel? La vida en mi casa si se aceleraba con la Navidad. Se instalaba mi abuela materna en la casa para hacer las hallacas junto a mi nana Zoila y mi madre que todas eran eximias cocineras y aquello era trabajo de varios días que comenzaba con la traída de carne de res, pavo, tocino y gallina por mi padre desde la hacienda. Luego todo el proceso de moler el maíz, hacer la masa y el guiso para comenzar la preparación de las hallacas. Aún no se había inventado la Harina Pan.

    También mi abuela paterna hacía en su casa las hallacas incluyendo las especiales para mí, y luego venía la pregunta de cuál era la mejor hallaca de mis dos abuelas?

    Por supuesto, exigía yo las mías muy especiales del doble del tamaño y llenas de pasas y aceitunas. Luego mi padre llegaba para regalar hallacas a algunos de sus amigotes para la ira contenida de mi madre. Pero no solo eran las hallacas sino también la torta negra de frutas y el dulce de lechosa verde con papelón hecho con las lechosas verdes traídas por mi padre desde la hacienda días antes y confeccionadas con antelación.

    Cada año mi madre muy oronda abría el frasco de frutos secos que tenía macerando desde el enero anterior para hacer la torta negra y metía los frutos secos picados en ron para la próxima navidad. Para ser honestos, la torta negra de mi hermana y la de Anapina son mejores que la de mi madre, quién soñaba con la receta de torta negra de la señora Steyanmark, esposa de un compañero de trabajo gringo de mi madre, sin embargo, nunca se atrevió a pedirle la receta. Esa si era una torta negra perfecta.

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