jueves, diciembre 2, 2021
More
    InicioOpiniónEduardo Casanova | Keynesianismo

    Eduardo Casanova | Keynesianismo

    -

    A principios de la década de 1960 cuatro jóvenes estudiantes, José Antonio Abreu, Emilio Figueredo, Manuel Antonio Urdaneta Pérez-Matos y yo, decidimos reunirnos periódicamente para que cada uno instruyera a los otros tres en determinadas materias. Muchos años después usé la idea para mi tetralogía “Cuarteto en Sol”, aunque con personajes distintos. Pero lo que me interesa hoy es hablar del tema que nos desarrolló Abreu: el keynesianismo.

    El keynesianismo no es otra cosa que el conjunto de ideas en materia económica de uno de los personajes más interesantes del siglo XX, el economista británico John Maynard Keynes, nacido el 5 de junio de 1883 en la ciudad de Cambridge, en el seno de una familia acomodada de reputado nivel cultural. En 1897, obtuvo una beca para estudiar en el Colegio Eton. En 1902, ingresó en el King’s College de la Universidad de Cambridge, donde estudió inicialmente matemáticas y teoría de probabilidades, y luego economía por recomendación de Alfred Marshall y Arthur Pigou, que fueron sus mentores. Como estudiante universitario de Cambridge, frecuentó el grupo de los llamados Apóstoles y después se incorporó al Círculo de Bloomsbury, grupo intelectual y artístico que buscaba un nuevo orden social, contrario a los principios victorianos, formado por el escritor Lytton Strachey, la gran novelista Virginia Woolf, el pintor Duncan Grant y otros notables intelectuales de su época.

    Además de ser un economista teórico que cambió la consideración de la macroeconomía en el siglo xx, fue profesor en la Universidad de Cambridge desde 1908, editor del “Economic Journal” desde 1912, secretario de la Royal Economic Society”, alto funcionario de la Administración británica y negociador internacional en nombre de Inglaterra en diferentes ocasiones. Fue director de inversiones de una empresa de seguros y de asesor financiero del King’s College, del Banco de Inglaterra y del gobierno británico. Gran aficionado a la historia económica y biógrafo de grandes economistas. Durante sus estudios en la Universidad de Cambridge se interesó por las matemáticas, estadística, filosofía, literatura y, por supuesto, por la economía. Fue también director y principal accionista del Teatro de las Artes de Cambridge y mecenas del grupo de Bloomsbury, coleccionista de pintura moderna y bibliófilo de literatura científica.

    En 1906 trabajó en el Home Civil Service, específicamente en el Indian Office, lo que le dio un profundo conocimiento del sistema financiero indio. Producto de su estancia en este departamento escribió en 1913 “Moneda y finanzas en la India”. En junio de 1908 renunció a su puesto para trabajar en la Universidad de Cambridge en teoría de probabilidades. En 1909 consiguió una plaza de profesor en la cátedra de Pigou. En 1913 y 1914 fue miembro de la Royal Commission on Indian Finance and Currency. En 1916 fue consejero del Ministerio de Hacienda británico (HM Treasury). Entre sus responsabilidades estaba el diseño de los contratos crediticios entre el Reino Unido y sus aliados continentales durante la guerra, y los sistemas de adquisiciones exteriores.

    En 1919, terminada la primera guerra mundial, formó parte de la delegación británica en la Conferencia de Paz de París, y renunció por no estar de acuerdo con el régimen abusivo de indemnizaciones y reparaciones que se imponían a Alemania, que calificó de “Paz cartaginesa”. En 1919, publicó el libro “Las consecuencias económicas de la paz”, en el que anunciaba las implicaciones y consecuencias del Tratado de Versalles, lo que después le daría una gran fama internacional. En 1919, luego de un viaje a Taiwan, se casó con Lidia Lopujova,bailarina rusa de la compañía de Serguéi Diáguilev. En 1920 publicó su “Tratado sobre la probabilidad”, una importante contribución a las bases matemáticas y filosóficas de la teoría de la probabilidad. También atacó las políticas deflacionarias de los años 20 en un “Tratado sobre la reforma monetaria” de 1923. En su “Tratado sobre el dinero de 1930 (en dos volúmenes) expuso su teoría Wickselliana sobre ciclo de crédito.

    En ese tiempo, Bertrand Russell se refirió a Keynes como “la mente más aguda y más clara que he conocido”. Keynes murió el 21 de abril de 1946 a causa de un infarto al miocardio. Sus problemas cardíacos se agravaron por la presión de su trabajo en los problemas financieros internacionales de la posguerra. Previamente había estado involucrado en las negociaciones que establecieron el sistema Bretton Woods, como líder de la delegación británica y presidente de la comisión del Banco Mundial. El plan de Keynes, referente a una Unión Internacional de Compensación propuesta para un sistema de administración de divisas, involucraba un banco central mundial que sería responsable de una unidad mundial única de cambio, el Bancor, pero el peso de los Estados Unidos en las negociaciones fue determinante para  que se aprobaran los planes de Harry Dexter White, que establecieron el uso del dólar estadounidense como moneda de reserva, con lo que empezó su presencia dominante en las finanzas globales.

    Su obra principal, la “Teoría general del empleo, el interés y el dinero”, publicada en 1936, desafiaba el paradigma económico dominante en su tiempo. En este libro, Keynes presenta una teoría basada en la noción de demanda agregada para explicar las variaciones generales de actividad económica, tales como las observadas durante la Gran Depresión. De acuerdo a su teoría, el ingreso total de la sociedad está definido por la suma del consumo y la inversión; y en una situación de desempleo y capacidad productiva no utilizada, solo pueden aumentarse el empleo y el ingreso total incrementando primero los gastos, sea en consumo o en inversión.

    La gran novedad del keynesianismo consiste en considerar que el sistema capitalista no tiende al equilibrio de los factores productivos ni al pleno empleo, sino hacia un equilibrio que solo de forma accidental coincidirá con el pleno empleo. Él y sus seguidores de la posguerra recalcaron no solo el carácter ascendente de la oferta agregada, en contraposición con la visión clásica, sino también la inestabilidad de la demanda agregada, proveniente de los shocks ocurridos en mercados privados, como consecuencia de los altibajos en la confianza de los inversores. Como conclusión proponían la intervención pública directa en materia de gasto público, que permitiría cubrir la brecha o déficit de la demanda agregada. Es algo que cobró mucha fuerza cuando fue aplicado por Franklin Delano Roosevelt (“New Deal”) para superar la grave crisis que enfrentó USA en la década de 1930. En pocas palabras, el keynesianismo recomienda una fuerte intervención del Estado en la economía, no tan fuerte como la socialista, pero sí como para hacerse sentir.

    Esa tendencia es la que han seguido muchos regímenes socialdemócratas, y es fuertemente criticada tanto por los liberales como por los socialistas (desde los fascistas hasta los comunistas). En el caso de los partidarios del liberalismo económico, se argumenta que el gasto del Gobierno no crea prosperidad; razón por la cual, cuando los gobiernos han aplicado políticas económicas keynesianas, estas han fallado y más bien, producido el efecto contrario al buscado: más crisis y desempleo. Y el tiempo les ha dado la razón, pero no porque el modelo keynesiano no funciona; sino, entre otras cosas, porque el keynesianismo soluciona una emergencia, pero una vez logrado su efecto debe volverse a la normalidad. La demanda agregada (capacidad de gasto total de la economía) no es necesariamente igual a la oferta agregada (la capacidad productiva total de la economía).

    El principio de equilibrio entre demanda y oferta agregada que inspira al keynesianismo, si se aplica bien, resulta, pero si se aplica del modo neoliberal, los resultados serán contrarios a lo que deberían ser. Eso es lo que recuerdo de aquellas “clases”, reforzado, por supuesto con lo que me enseñó el padre Pernaut.

    Eduardo Casanova | Keynesianismo 3
    Maria Carolina Alonso
    Periodista venezolana basada en Miami. Apasionada por contar historias, conectar personas y compartir experiencias valiosas.

    Deja un comentario

    Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

    spot_imgspot_imgspot_imgspot_img

    ÚLTIMAS ENTRADAS