miércoles, junio 29, 2022
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    «El horror apenas empieza con la muerte» por Joaquín Ortega

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    Por Joaquín Ortega.

    Desde que la locura tiene lugar entre los hombres las ceremonias pueden convertirse en un festín sangriento o en una parodia inocua de los peligros reales de tentar a la muerte. Cada sociedad cuenta con un conjunto de historias, mitos, leyendas y supersticiones que la acompañan, así se vendan como racionales o ultra tecnológicas.  Sin ir muy lejos, observar las profundidades cotidianas de África o la superficie organizada de Asia nos llevan a concluir que lo espiritual siempre está ahí entre nosotros; que se disfraza y nunca nos abandona.

    En el tercer mundo la violencia contra los indefensos no es nueva. Cada guerra intestina, cada azote machista en la “seguridad” del hogar, cada revuelta por el control del poder son una excusa para la matanza de niños, mujeres, ancianos, enfermos o desubicados. En tiempos precolombinos… en plena conquista…en momentos independentistas o en la “tranquilidad” republicana abundan más muertos sin contabilizar que flores en el campo.

    En México desde los años 90 con el auge del poder económico y político del narcotráfico cientos de mujeres desaparecen todos los años del mapa sin dejar huella. Ya sean maestras, trabajadoras sexuales, domésticas, profesionales, amas de casa, nacionales o extranjeras…niñas, adolescentes, adultas…todas pueden ser potencialmente pasto de una siega marcada por el abuso legal y extra legal.

    Las explicaciones, las hipótesis y las causas comienzan a mezclarse todos los años. Lo que evidentemente no es más que corrupción policial, investigaciones intervenidas  sesgadas, procesos jurídicos viciados, engaños, amenazas (o sobornos a testigos y familiares) son el común denominador. Así las cosas, lo mágico religioso toma un protagonismo inusitado puesto que en todos los niveles del poder se juega (a partes iguales) a la compra de consciencias o a la vieja práctica de mirar para otro lado.

    En la Inglaterra victoriana se dieron cita en la ciudad de Londres un conjunto de suposiciones y conjeturas encaminadas a explicar los asesinatos en serie de mujeres dedicadas a la prostitución o al trabajo nocturno en White Chapel.

    Jack, el destripador se convirtió en un personaje a caballo entre la realidad y la ficción, que hasta el día de hoy despierta fascinación y miedo. Justamente bajo el marco de esas invenciones nacen una gran parte de las explicaciones que hoy en día pretenden explicar lo que ocurre en Ciudad Juárez (obviando como ya hemos comentado) que la explicación comienza y termina en el poder del narcotráfico y en la perversión de sicarios, jefes y personal en nómina quienes se sienten por encima de cualquier ley.

    Los sospechosos habituales son por supuesto narcotraficantes y asesinos en serie. Se dice que los asesinatos son las últimas pruebas de los asesinos a sueldo, que cada cuerpo alimenta el ritual de la Santa Muerte, que logias de poder o que la magia negra es el principal discurso integrador de la serie de desmembramientos y extracciones de órganos de los cuerpos de niñas y mujeres adultas. 

    La pornografía Snuff también tiene un porcentaje de predilección en los posibles involucrados…y hasta la vieja idea vampírica o necrofílica de élites oscuras o viejos cultos a dioses paganos aztecas o celtas entran en el terreno de las explicaciones más inverosímiles bajo el marco de las leyendas urbanas.

    Es por ello que ante tantas versiones oficiales han sido el cine, la música y la literatura quienes ofrecen las claves más útiles para refrescar la visión de cada caso cubierto por intereses ciertamente perversos. 

    Películas como Neon Demon (Nicholas Winding Refn. Francia, Dinamarca, EUA, 2016), The Lovely Bones (Peter Jackson. EUA. Reino Unido. Nueva Zelanda, 2009), The Whistleblower (Larysa Kondracki. Canadá-Alemania-Estados Unidos, 2010). Series como The Bridge (inspirada en la original de Dinamarca y Suecia Broen)…o novelas como 2066 de Roberto Bolaño hablan desde la ficción con un tono mucho más creíble que cualquier parte policial contemporáneo.

    Las defunciones se apilan día a día y cualquier mujer corre peligro. La impunidad es la mejor propaganda para que los crímenes se repitan una y otra vez. Si antes creíamos que el mundo era un lugar seguro para los ciudadanos, hoy no nos queda duda que matar para estos criminales está a la altura de una simple violación de tránsito: si tienes con qué sobornar al poder…todo quedará en el olvido y te saldrás con la tuya.

    @ortegabrothers

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