viernes, enero 28, 2022
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    El Metaverso: un nuevo lugar para los miedos

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    Joaquín Ortega

    El Metaverso es un mundo digital creado desde la imaginación tecnológica para interactuar con otros. Puede potenciar la ficción, y como en los juegos de video logra darle nuevos colores y posibilidades a la mente y a las emociones. Para cualquiera de nosotros puede ser una identidad digital alterna, un avatar en movimiento, un divertimento y hasta una posibilidad para el olvido; pero eso, sí nunca dejemos de lado que para los promotores de la plataforma es fundamentalmente un negocio.

    Para reunirse en esos espacios de Bits y Bytes hay que tener ganas, pero también objetos físicos reales que medien entre esa zona y nosotros. Para llegar allí necesitamos tres cosas básicas: sentidos, electricidad y conexión a internet. Sin un Gadget, Laptop o PC y sin una interface lo virtual no pasa de ser más que un dibujo en el pizarrón.

    ¿Qué son estos “no lugares”?

    William Gibson y su fortalecimiento del sub género de anticipación conocido como Cyberpunk le dio forma narrativa en la literatura contemporánea de  ciencia ficción. Antes que él Philip K. Dick en su conferencia en Francia en 1977 da pie a una serie de reflexiones que le darán marco y contenido a la idea de simulación o programa del universo en el cual creemos vivir. No solo es la idea de la caverna de Platón, sino que citando a místicos (cabalistas y sufíes)… a filósofos que van desde Avicena hasta Leibniz y Spinoza… pasando por físicos y matemáticos que abordan la física clásica (y lo que hoy entendemos como cuánticos) Philip K Dick se aventura junto a ellos a hacer experimentos mentales que pongan a prueba la pretendida existencia real que creemos percibir.   

    Pero no todo es ficción y charla sin ganancia. En la vida corporativa las video conferencias son hijas de esas ideas poco asentadas en el mundo del materialismo más simplón. Aquellas salas virtuales que se agendaban, alquilaban y utilizaban avatares demuestran que se puede estar en dos sitios al mismo tiempo: una ubicuidad gerencial cercana a los dioses en pleno siglo XXI.

    Muchos nombres y posibilidades se le dan a éste desarrollo: entretenimiento inmersivo, Edutainment (neologismo que combina los conceptos Education más Entertaiment), Virtual Pornography, juegos de rol… entrenamiento militar y civil. Presenciamos una línea de productos a la mano desde hace un tiempo: pensemos nada más en un simulador de vuelo, casi tan cercano y viejo como el reloj de pulsera electrónico

    Algunas historias de Ciencia Ficción

    En Burning Chrome un cuento de William Gibson se narra la historia de dos hackers que buscan dinero y amor. Hay sub tramas mafiosas, robo de bancos tipo Heist Films, trampas y desilusiones. Nos enteramos de implantes cibernéticos visuales antes que en la serie Black Mirror y llama la atención la primera definición que el autor da sobre el ciberspacio: “alucinación colectiva (en masa) por computadora”

    En ese futuro ficticio se plantean dilemas éticos y posibilidades existenciales con nuevos instrumentos. Muy en la honda de la narradora Ursula LeGuin diríamos que no se trata de escribir sobre un futuro necesariamente real  e inmediato (o posible en nuestra línea de tiempo) si no simplemente se tratarían de historias de ficción en “mundos alternativos”, lo que tal cual hoy en ciencias sociales pudiéramos entender como futuribles.

    En muchas de las historias de Gibson se da a la tarea de cruzar personajes e historias conectados a la llamada trilogía Sprawl (entendida indistintamente la traducciones como “sentarse al descuido”,  pero también como “tierra cubierta de edificios”) Inevitable invitar a leer una de sus obras magnas del Cyberpunk: Snow Crash la que combina mitos del horror de H.P. Lovecraft, la memética, la criptografía, la teoría de criptomonedas, así como guerras de última generación.

    El Metaverso también dispara miedos

    ¿Y dónde están los  miedos? En los  riesgos de extraviarse…de perder la razón…de olvidar el origen…de desorientarse ante en los límites… de creerse el personaje: películas clave lo alertan: Videodrome (David Cronenberg, 1983), Johny Mnemonic (Robert Longo, 1995), Virtuosity (Brett Leonard, 1995) Tron (Steven Lisberger, 1980), Matrix (Wachovski, 1999), Avatar (James Cameron, 2009), Ready Player One (Steven Spielberg, 2018).  

    Especial mención para entender al Metaverso merece Philip K. Dick (En la Metz SciFi Convention en Francia en 1977) con su explicación del Déjà Vú como una falla en una situación programada. Revivir lo experimentado como eventos que son errores: diríamos hoy, es un glitch de la supuesta realidad. Explicación que al hablar de mundos paralelos, universos concurrentes genera conexiones y posibilidades más allá de aquella historia de Jorge Luis Borges: “el jardín de los senderos que se bifurcan”, en donde los mismos personajes evalúan tomar decisiones distintas, desafiando el determinismo de ciertos algoritmos. Ya en plena segunda década del siglo XXI aparece Ready Player One la novela de Ernest Cline, en donde los recelos también se vuelven oportunidades y la posible distopía de los multiversos muestra eventos transmedia casi infinitos.

    Otros miedos están repletos de fe o de ausencia de ella: es el terror a los demonios; vistos como entes provenientes de otras dimensiones.  Lo cual nos lleva inmediatamente a la ponencia del científico y creador de computadoras cuánticas e Inteligencia Artificial D-Wave y Kindred: Geordie Rose. En una de sus conversaciones públicas, Rose discurre sobre la posibilidad de encuentro con criaturas del espacio. Una suerte de inteligencias opuestas a nuestra naturaleza ¿Acaso supone el encuentro con razas o seres espirituales? Incluso, parece cazar una pelea con Elon Musk al decirle que no atemorice con  declaraciones pesimistas a la gente frente a la Inteligencia Artificial. Geordie Rose insiste en dibujarle a la audiencia un choque desde el mundo mítico de H.P. Lovecraft, y sin ningún pudor utiliza la palabra “invocación” para ilustrar una especie de magia cuántica que nos presente a tales entidades no humanas algún día muy cercano. En su discurso (a la vez tan delirante y específico, que no sabemos si alerta o es parte de una conspiración para abrir portales cuánticos) mucho queda para la imaginación desbocada del público.

    Para cerrar no sabemos hasta dónde lleguen las aplicaciones reales del Metaverso, pero sin duda, actualmente frente a las posibilidades de girar eternamente en círculos, dentro de una realidad económica apremiante, tener el chance de pensar en otros mundos no solo resulta un escape si no, al parecer también una necesidad existencial.

    @ortegabrothers

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