martes, diciembre 6, 2022
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    El rapto de María Lionza

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    La verdad es que en este país hay el loco pa’tirar pa’arriba. Esto de la payasada de robarse una estatua pública y conocida propiedad de la Universidad Central es digno de Gaby, Fofo y MIliki, los payasos más pendejos que he visto.

    Además, es una escultura inmensa de suma fragilidad por haber estado al aire libre desde la construcción de la autopista Francisco Fajardo. Está como si sufriera de osteoporosis muy avanzada. La razón de fondo por la que está allí es que a Carlos Raúl Villanueva le parecía la escultura pavosa y no acorde con el resto de las obras de arte del recinto universitario.

    Puede que esté equivocado, pero eso siempre se ha dicho de la obra más importante de Alejandro Colina cuyo cuestionado trabajo está concentrado en la Escuela Militar y como el de Pedro Centeno Vallenilla, es un representante de la estética milica. Ambos quizás representan en Venezuela la llamada Estética Fascista de tipos kilúos, machotes pese a su debilidad secreta, como en el caso del almirante Rodhman en Ann Napolis, el ancestro de Hillary Clinton, que terminó en un conocido bar gay de Washington, pero eso es otra historia. Para terciar en la polémica diría que lo mejor de Colina es su viuda, una ancianita encantadora y humilde a quien le compré un tomo del catálogo razonado de su esposo para ayudarla.

    Ella, pese a su avanzada edad está dedicada aún a promover el trabajo escultórico de Colina. Por supuesto respaldo a la UCV en su justo reclamo por ser víctima de un robo a plena luz del día y con el aparente apoyo del gobierno y quizás por orden de los babalaos de ustedes saben dónde.

    Al parecer ya le tenían pavimentada la vía donde la van a colocar en Sorte y también el pedestal para instalarla allí para sus fieles, que son bastantes en este gobierno y con el beneplácito del ministro de cultos raros como es el hijo de maduro. Por supuesto no estoy entre sus adoradores, pero no le piso el rabo a perro que no conozco. Hay miles de opciones negociables para resolver el impasse, por ejemplo, pagarle a la universidad y que cese al acoso a sus estudiantes y profesores aumentándole sensiblemente el presupuesto, o jugarse la estatua a los dados y el que pierda la partida se queda con ella; luego hacerle una réplica para colocarla en Sorte.

    Destruirla es otra opción, que es una opinión que a más de uno de sus críticos le encantaría. Pero no, sería irrespetuoso para mucha gente como la asociación de espiritistas. Otra opción sería colocarla al lado del esposo escultórico de ella, que parece ser el indio de la autopista Francisco Fajardo con todo y sus tornillos y hierros retorcidos. O decirle a Briceñito, el escultor del régimen, que haga una versión chavista de la diosa, en tal caso que se inspire en el Rapto de las Sabinas con la diosa echando pa’ atrás como cayéndose de la danta trotando.

    Pero que lo haga pronto, pues si el ex ministro de cultura del régimen oye que hay real de por medio le quita el contrato. Que banda de locos y rufianes estos carajos. Pobre María Lionza.

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