miércoles, diciembre 1, 2021
More
    InicioOpiniónGolpe de estado contra la Universidad Simón Bolívar

    Golpe de estado contra la Universidad Simón Bolívar

    -

    La Universidad Simón Bolívar ha sufrido un nuevo golpe de estado a su institucionalidad y autonomía, al imponérsele tres nuevas autoridades, a dedazo limpio por órdenes de un ministerio de educación al servicio del régimen. 

    Así lo resume el portal de El Diario:

    El Consejo Nacional de Universidades (CNU) designó como nuevo rector de la Universidad Simón Bolívar (USB) al profesor Jorge Stephany, José Hernández y Víctor Theoktisto también fueron nombrados como vicerrector administrativo y vicerrector académico, respectivamente.

    La decisión fue tomada tras una votación en una sesión del CNU dirigida por el Ministro de Educación Superior del Régimen de Nicolás Maduro, César Trompiz. Los representantes de las principales casas de estudios del país salvaron su voto, al considerar que la medida es una intervención a la autonomía universitaria de la USB.

    Por tal motivo, quise acercarme a los predios de la Simón, para conocer la situación, tomar fotos y entrevistar a estudiantes, quienes rechazan la intervención y la maniobra de la dictadura, cuyo fin es allanar y tomar de facto las instalaciones de la universidad.

    Golpe de estado contra la Universidad Simón Bolívar 1

    Antes era sencillo emprender el viaje hasta allá. La gasolina no era un problema, habían autobuses disponibles a toda hora, conseguías cola o te llegabas con tu carro.

    Hoy debes planificar y averiguar para no perder el tiempo. En vano pregunté a los colegas del medio, a algunos miembros de la comunidad. No supieron darme una respuesta precisa.

    Fue la periodistas del Pitazo, Catherine Medina, la que me avisó de un encuentro que se sostendría con la prensa el pasado día lunes 13. Sorpresivamente se suspendió, por razones que entenderíamos después: a mitad de la semana el chavismo convocaría su sesión improvisada y express con el Ministro, para montar su Constituyente, su estado comunal en la USB, donde tres títeres usurparían el poder de la Universidad, por decreto de Nicolás y su corte del PSUV.

    Golpe de estado contra la Universidad Simón Bolívar 2

    Vamos rumbo a la expropiación de las universidades públicas del país, al control político, policial y militar del estamento universitario nacional.

    Con el caso de la USB, se sienta un preceden nefasto de ocupación, que ante la indiferencia y la confusión inducida por la cuarentena, puede fácilmente culminar en un cuadro predecible: la expropiación de las entidades universitarias de Venezuela, tanto públicas como privadas.

    De ahí que sea necesario denunciar, pronunciarse, resistir y protestar ante el atropello que se comete contra la Universidad Simón Bolívar, un primer paso experimental que se enmarca dentro del sospechoso contexto de la negociación.

    El método Maduro ha funcionado en su proyecto de sumir a las universidades en el abandono y la desidia, como la UCV, con el propósito de arruinarlas, de dejarlas en coma y luego conquistarlas por la fuerza, a cambio de espejitos y espejismos, tal como sucede en la Universidad Central, mi alma mater, que actualmente recibe la tutela de la tiranía en un proceso de restauración de su planta física, que supone otra forma, otro mecanismo disfrazado de intervención, sin necesidad de disparar un tiro, de meter un tanque, de amenazar con ballenas, de asesinar y desaparecer estudiantes, como en el 2014.

    Golpe de estado contra la Universidad Simón Bolívar 3

    Después de los eventos de la salida y de los caídos de la resistencia en el 2017, el país sufrió una hemorragia estudiantil y docente, que provocó la salida por la frontera de talentos que nunca volverán, una masa incalculable, una fuga tremenda de cerebros que soñaron con ser abogados y médicos, que con suerte terminaron engrosando las nóminas de las empresas de reparto a domicilio de la región, que en el peor de los casos se los tragó la Matrix de la trata de blancas, del paro, de la prostitución en Onlyfans, de la lista de muertos por deshidratación e insolación, tras caminar por días sin rumbo fijo, cual ejército zombie.

    El mito de la nación que se arregló por obra y gracia de un despliegue de simulacros de abundancia en bodegones y restaurantes, la leyenda de una república de medallistas olímpicos que vuelan entre las estatuas de los próceres que vigilan los uniformados de Padrino López, pues se derrumba y se diluye en el simple contacto con la realidad que no se ve desde las alturas del Hotel Humboldt, desde la concha acondicionada de un Casino de lavadores de plata.

    Camino a la Simón Bolívar me conseguí con una fila kilométrica de carros estacionados, que esperaban surtirse de unos pocos litros regulados y racionados de gasolina, en la pata del cerro, en la entrada de la Trinidad. Por la cantidad de funcionarios y policías, apenas logré tomar un par de fotos de refilón.

    Aquí está la gente que no aparece en las historias de éxito de Instagram, en los videos de reseña del influencer que desayuna, almuerza y cena en un local distinto, todos los días.

    Golpe de estado contra la Universidad Simón Bolívar 4

    Subiendo por la pendiente, rumbo al Placer, recordaba mis tiempos cuando daba clases de cine en el estudio de televisión de la Simón, siempre útil y alquilado en cientos de proyectos audiovisuales, de programas, de video clips, de cuñas de publicidad. Allí asistimos a las grabaciones de un spot de Akapellah, de un trabajo de Paradiso con Rawayana, y pare usted de contar.

    La USB fue escenario de conciertos que disfrutamos en vivo, como el de Sir. Elton John, Beyoncé, Britney Spears, Justin Bieber y Gustavo Ceratti, que lamentablemente se empezó a apagar, después de un toque en la cancha de futbol.

    Pronto, en el milenio, atestiguamos el retroceso estético y arquitectónico de la USB, producto de la falta de recursos, del asedio chavista, abonando el terreno para el futuro zarpazo y saqueo.

    Finalmente, llegué a la puerta del recinto, convertido en una zona deshabitada, en un pueblo fantasma, en una fachada, en una carcasa, en un ente carente de vida.

    Con la excusa del Covid 19, cerraron el acceso de la USB, de manera discrecional, provocaron su aislamiento y desalojo.

    Encontré el mismo panorama desértico y desolador que me recibe en el Museo de Arte Contempóraneo de Sofía Ímber, cada vez que voy para constatar que sigue cerrado, mientras abre todo lo demás.

    Una Venezuela de doble moral desea que tomes por normal, que los chicos en lugar de asistir a clases presenciales, por miedo al contagio, vayan a comer en el sitio de moda, vayan a la playa, vayan a la montaña, vayan a la rumba de Plaza Venezuela.

    Es la tormenta perfecta, el escenario que creó el chavismo, con dos objetivos: desarticular al movimiento estudiantil y facturar la ilusión de consumo, de apertura económica, que los beneficia en los resultados electorales de noviembre.

    Una campaña demagógica que tiene como correlato el intento de clausura y de toma de la Universidad Simón Bolívar.

    No en balde, frente a la puerta de la Universidad, me identifiqué como docente universitario, como periodista, como ciudadano, y ninguno de los tres argumentos me permitió ingresar al recinto de la USB.

    Pregunté: ¿puedo pasar a tomar fotos? Sin empatía, un guachimán de la garita me dijo que no. Repliqué: ¿puedo venir el lunes o en la semana flexible? Me contestaron un seco: “tampoco”. ¿Entonces cuándo puedo venir?

    El portero se fue y me dejó con la palabra en la boca. Ergo, la Universidad que lleva por nombre el libertador del país, Simón Bolívar, hoy no sabe qué comunicar, permanece amordazada y enmudecida por órdenes de arriba.

    Bajé por la Panamericana, con decepción y melancolía, con imágenes de colas de espera por autobuses llenos y hombres fuertemente armados con tapabocas y pasamontañas, con el vértigo de un descenso a los infiernos de una Caracas que me ha transformado en un extraño, en un profesor que ha trabajado 20 años por la educación universitaria del país, para que lo traten como un intruso.

    Imagínense lo qué sentirán un profesor, un egresado y un estudiante de la Universidad Simón Bolívar. 

    No podemos cruzarnos de brazos y conformarnos con la queja, con la autocompasión.

    Activemos planes y luchemos por los derechos violados en la Simón. Deben convocarse elecciones ya.

    Golpe de estado contra la Universidad Simón Bolívar 5

    Sergio Monsalve. Director Editorial de Observador Latino.

    Deja un comentario

    Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

    spot_imgspot_imgspot_imgspot_img

    ÚLTIMAS ENTRADAS