jueves, agosto 18, 2022
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    Harry Potter y su regreso woke a Hogwarts, porque ahora cancelan a J. K. Rowling

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    Da un poco de cringe, y de ternura mezclada con pena ajena, ver cómo el regreso de “Harry Potter” hace las mil y un maromas para enmascarar la notable ausencia de J. K. Rowling, quien apenas figura en el especial, sobre su obra, en unos extractos deslucidos e incómodos, grabados en el 2019, según anuncia un “insert” de forma recurrente dentro de los archivos, a manera de “disclaimer”, de señal de control de daños.

    Contra la autora de los libros más vendidos del siglo, se ha desatado la peor de las cacerías de brujas que impera en los predios de Hogwarts, donde la consideran una villana, digna del trato de un Voldemort al que no se nombra por su pasado.

    ¿Cuál ha sido el pecado mortal de la dama censurada en su propio castillo? Publicar opiniones en sus redes sociales, valiéndose de su derecho a la libre expresión, al afirmar que solo las mujeres menstrúan.

    Una aseveración que no le han perdonado las ligas de la decencia y la corrección política de la comunidad del arcoíris, que pide la cabeza de la escritora sobre un plato mediático, a cuenta de su “transfobia”, un delito que se paga con exclusión en los predios de la fanaticada más radicalizada de Harry Potter, a la cual pertenecen los chicos del despertar, Daniel Radclife y Emma Watson, principales objetores morales de la señora que dio vida a sus personajes en la ficción.

    Pero ya vemos que el marxismo cultural nos quiere desunidos y desintegrados, en base a sus dogmas binarios, para reinar mejor en los algoritmos que se alimentan del odio y el resentimiento incoado, como dementores de una audiencia cautiva o secuestrada por el relato progresista.

    En efecto, el populismo lefty recibe la gratificación de la plataforma de HBO, al negar el presente de la imagen de la creadora, que no está al mismo nivel de los demás entrevistados que sí tienen oportunidad de pontificar delante de las cámaras de la producción.

    A ella se elige mantenerla fuera de la diégesis de la narrativa, colocándola en momentos puntuales, mediante el recurso del material encontrado o found footage, que acompañan el testimonio de otros que sí la reconocen, sin ambigüedades o comentarios pasivo agresivos.

    A los que traicionaron su legado, soltándole la mano en público, les cuesta un mundo darle la importancia que merece.

    De refilón, coinciden en alabarla por su impronta literaria, evitando citar su manzana de la discordia.

    Así el regreso a Hogwarts se salda como un tributo, en el que se restringe el derecho de admisión de la máxima autoridad en la materia, de una mujer que ahora es persona non grata, por culpa de la inquisición y la satanización que incentivan los fulanos estudios culturales y postestructurales.

    De modo que los linchamientos posmodernos no perdonan a artistas como J. K. Rowling, prefiriendo purgar y condenar al infierno a los que osan llevar la contraria o sencillamente decir lo que se les canta, acerca de las agendas en boga.

    Curioso y problemático devenir de una cultura mainstream, que se traga a sus propias hijas, en nombre de la inclusividad paternalista.

    Una cuestión, una moda que ha hecho que el contenido prevalezca, que la ideología se instale, por encima de los valores estéticos y creativos.

    De ahí que el Oscar premie y castigue en función del género y de los tuits publicados al respecto.

    Es el mundo peligroso, restrictivo y paranoico en el que vivimos.

    En un giro extraño de la historia contemporánea, una mujer es víctima de la ira de los torquemadas digitales y de la llamas de los ofendidos, por solo manifestar un punto de vista.

    Harry Potter y su regreso woke a Hogwarts, porque ahora cancelan a J. K. Rowling 1

    Más que una revolución, la de hoy es una operación reaccionaria de razzia en redes sociales, con el fin de generar un consenso que no beneficia al ejercicio del contraste intelectual.

    Por defecto, “Harry Potter: Regreso a Hogwarts” es un canto a la hipocresía de nuestros días, una lección de autoayuda que no se condice con las enseñanzas de los libros originales y de las películas derivadas.

    De hecho, con la saga aprendimos que Harry Potter encuentra la magia y la voz de hombre, al enfrentar a los demonios que lo reprimen en Hogwarts.

    De hecho, vence a Voldemort, saliendo de su zona de confort y de su burbuja de protección, aplicando una teoría de defensa y ataque, confrontando a un déspota que amenaza con matarlo, para convertir en siervos y esclavos a sus amigos.

    El fantasma de Voldemort tiene muchos colaboradores y aliados en Howgarts. Harry aprenderá a distinguirlos y enfrentarlos, hasta expurgarlos de su contexto, en respuesta a su política de terror y difusión del pánico.

    Potter consigue el triunfo definitivo, al asumir la responsabilidad que le encomendaron de rebelarse ante el mal profundo que carcomía a la institución.

    Lamento informar a los progres, que los libros son agudas reflexiones y metáforas libertarias, contenidas en aventuras y mitologías que descienden del tronco del viaje del héroe.

    Tratados de filosofía en clave de pedagogía emancipadora. Son libros que activan la imaginación y la capacidad proactiva de los chicos.

    No son libros que inculquen tibieza y genuflexión ante pensamientos únicos.

    Por tanto, se describe el ascenso de un líder mesiánico, que logra evolucionar, no porque sus profesores y mentores lo enseñen a eludir los problemas del universo, sino precisamente porque lo educan en una tradición conservadora moderna, que comienza en un monasterio con uniforme y asistencia obligatoria a clases presenciales, culminando en pruebas que le permiten madurar como ser humano, quemando etapas.

    Harry Potter no se entiende en los parámetros de la cultura woke o de la cancelación, pues demandaría que él fuese un chico militante y de cristal. O que luciera como en una campaña de publicidad inclusiva. No es el caso.

    Al final, los progres leerán los libros y acabarán por llevarlos a la hoguera, dado que no los complacen y representan en sus demandas.

    Tanta condescendencia es un lastre y un grillete para la creación.  

    El punto es que el homenaje ha debido tomar un camino adulto que es el de los libros.

    Aprovechar el momento de enseñar una lección de apertura y real diversidad, al dejar que la autora se exprese en los términos que quiera, así como quienes la refutan desde el casting de la película.

    En lugar de ello, se elige el camino del disimulo y el ocultamiento.

    Por ahí es que el especial de HBO MAX se queda bastante corto y se consume con sentimientos encontrados.

    Menos mal que existe “Cobra Kai”, en su cuarta temporada, para proponer ideas distintas y hasta divergentes. El lunes prometemos diseccionarla y reivindicarla para ustedes.

    Por lo pronto, quedan advertidos con el programa woke del nuevo Harry Potter.

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    Sergio Monsalve
    Director Editorial Observador Latino. Presidente del Círculo de Críticos de CCS. Columnista en El Nacional y Perro Blanco. Documentalista, docente, productor y guionista.

    3 COMENTARIOS

    1. Muy buena publicación, totalmente de acuerdo con lo expuesto. Apoyo total a JK Rowling. Tenemos derecho a expresar nuestras ideas y SI solo menstruamos las mujeres nacidas con sexo femenino. A las trans las respeto y defiendo, pero ya se estan tomando atribuciones que no les corresponden. Estan operadas, bien, son mujeres, pero no por seleccion natural, nunca menstruaron.
      Bien por JK Rowling.

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