lunes, mayo 16, 2022
More
    InicioOpiniónLa guerra que nunca fue

    La guerra que nunca fue

    -

    Por Joaquín Ortega.

    El trabajo de un mentiroso se dispara en las crisis y se aprovecha de quienes marchan a la guerra…y que, lógicamente no quieren perder. Por eso, cuando un tramposo y un guerrerista se unen aparece el verdadero arte del engaño. Póngale una fecha a cada conflagración en el mundo y verá cómo hay un trabajo previo de calentar  los ánimos de la opinión pública, para que la gente vaya y se mate sin chistar.

    Wag The Dog (Barry Levinson. EUA. 1997) es un película satírica basada en el libro American Hero de Larry Beinhart. En el libro no solo se plantean hipótesis probables si no incluso, contrastables de lo que hoy entenderíamos como Fake News, Post Verdad o simples operaciones psicológicas. No es la primera vez que una guerra se inicia por un hecho falso…un auto atentado o una imagen simulada. Basta con que le tengas suficiente rabia a alguien para que la pelea empiece por un “quítame ésta paja”.

    Recordemos aquella guerra que le declara Estados Unidos a España posteriormente a la famosa voladura del Maine, la cual se diseñó en la mesa de William Randolph Hearst, mucho antes de que los propios involucrados lo supieran…o la famosa leyenda urbana que gira en torno al aviso previo al ataque a Pearl Harbor, por parte de los japoneses y que el alto mando norteamericano obviara… inclus,o el evento de falsa bandera Tonkín en Vietnam en 1964.

    El otro libro que dialogo sobre estos temas es el de Jean Baudrillard “La guerra del golfo nunca ocurrió” de 1991. Allí, en tres ensayos  revisa toda la teoría del simulacro que significó la primera invasión a Irak: desde los ataques a Kuwait hasta los enfrentamientos en clave video juego de norteamericanos vistos por televisión. Pone en duda, repetidas veces el hecho de que haya habido contacto entre fuerzas norteamericanas con soldados iraquíes e incluso llega a adelantar hipótesis de conexiones entre el departamento de prensa de la Casa Blanca y los centros neurálgicos de la Situation Room de Sadam Hussein. Allí, constantemente pone en tela de juicio mucho de la narrativa oficial… creada desde los medios de comunicación occidentales y tamizados constantemente por censura o reiteración de obviedades.

    La obra de teatro que inspira el título de los libros y los ensayos es original de Jean Giradoux.

    En “La guerra de Troya no ocurrió” Allí se revisa (desde el punto de vista dramático) las posiciones enfrentadas de algunos personajes de La Ilíada (Ulises y Héctor, principalmente) las discusiones previas a las acciones que desencadenarían la larga épica narrada por Homero. Cada personaje argumenta a favor y en contra de la paz… y, en especial le sirve de excusa al autor para plantear sus miedos y percepciones sobre el pacifismo atlántico, el expansionismo alemán y el nacionalismo francés.

    Hoy en día las palabras no bastan y nada mejor que las imágenes para distraer. Por eso, cuando la propaganda previa a una guerra llega a sus niveles más altos de sofisticación aparecen los prestidigitadores bélicos: poner señuelos, hacer escenografías creíbles, generar distracciones profesionales son obras de ilusionistas que a ambos lados del atlántico ayudarían a perder menos materiales bélicos y humanos a lo largo de todas las guerras del siglo XX. ¿Si lo hicieron hace 50 años para engañar a los nazis por qué no hacerlo ahora para mentirle a sociedades tanto o más crédulas?

    En fin, nada nuevo bajo el sol. “La patria es la guerra”, decía Treitschke y hoy en día hay muchísima gente que tiene ese país impresa esa nacionalidad en su pasaporte.

    @ortegabrothers

    Deja un comentario

    Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

    spot_imgspot_imgspot_imgspot_img

    ÚLTIMAS ENTRADAS

    spot_imgspot_imgspot_imgspot_img
    A %d blogueros les gusta esto: