viernes, septiembre 30, 2022
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    Eduardo Casanova | Mérida Turística

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    A pesar de que Venezuela es un país tropical con excelentes playas y un sol que invita al disfrute, Mérida, un enclave en las alturas andinas, fue durante un buen tiempo uno de los destinos turísticos más apreciados  por los venezolanos

    En tiempos de la Colonia y durante el primer siglo de existencia de Venezuela como nación independiente era todavía muy difícil llegar a su espacio: como había sido desde su fundación, cuando hombres y mercancías viajaban a lomo de equinos, había que acercársele por las riberas del río Chama, o saltando de piedra en piedra, cuando la corriente lo permitía, y subir por un estrecho sendero muy inclinado que llegaba a donde hoy están una columna, que fue el primer monumento dedicado a Simón Bolívar en Mérida, en Venezuela y en el mundo, y un cuartel.

    Hoy el sendero está pavimentado y en su parte superior tiene escalones. A veces las bestias no podían con la pendiente, y siempre los viajeros que lo intentaban a pie llegaban extenuados. Y la salida estaba también llena de dificultades: la bajada era muy peligrosa, tanto para los animales como para las personas. Y a eso se sumaba el peligro de que una crecida del río hiciera imposible desplazarse hacia los Llanos o hacia la cuenca del Lago de Maracaibo, que eran los dos únicos destinos posibles.

    El calificativo de “Admirable” aplicado a la acción de Bolívar de 1813 en buena parte se debe a que el Libertador, con su tropa, pudo superar las dificultades que debían haberle impedido entrar a Mérida, en donde por cierto le dieron por vez primera el título de “Libertador”. Hacia el final de la década de 1920 el régimen del General Juan Vicente Gómez completó la construcción de la Carretera Trasandina, que acabó para siempre con el aislamiento de Mérida, La ciudad, que hasta entonces había estado a una distancia de semanas de Caracas, pasó a estar a poco días.

    Y con la mejora evidente de las vías de comunicación que se produjo en la segunda mitad del siglo XX, esa distancia ha llegado a reducirse a horas, quizás doce o catorce horas, dependiendo del vehículo que se utilice. La construcción del Teleférico del Pico Espejo y de algunos hoteles modernos completó el cuadro para que Mérida se convirtiera en uno de los más importantes centros turísticos de Venezuela. Hasta que el país cayó en manos de la ineptitud y la corrupción del socialismo del siglo XXI, que así como destruyó la economía del país, acabó con la condición de Mérida de uno de los destinos turísticos más apreciados de Venezuela.

    El Pico Bolívar y los paisajes siguen estando ahí, pero la cadena de dificultades creadas por el desgobierno chavista han hecho de la ciudad un sitio ingrato y hasta desagradable, que hace que no valga la pena el esfuerzo de visitarla. Apagones diarios de no menos de tres horas, falta de gas doméstico, colas de más de doce horas para surtirse de gasolina, escasez creciente de sitios de alojamiento para turistas y el cierre (real o virtual) del Teleférico son algunas de las dificultades que han logrado el antimilagro de quitarle a Mérida su condición paradisíaca.

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    Todo está ligado, interrelacionado. Los apagones, además de arruinar los aparatos domésticos y potenciar la inseguridad, hacen especialmente peligroso el uso del Teleférico por el riesgo de tener que quedarse tres o más horas encerrado en una cabina guindando sobre impresionantes precipicios, la falta de gasolina hace inviable recorrer la zona, la falta de gas, combinada con los apagones, ha hecho que muchos hoteles, posadas, conjuntos de cabañas y restaurantes se hayan visto obligados a dejar de funcionar, con lo que los alojamientos se han vuelto escasos y cada vez más caros.

    Hasta el paisaje, aunque la Sierra Nevada siga ahí, se ha visto afectado, pero no por el desgobierno chavista sino por el cambio climático: llueve continuamente y a veces el frío es excesivo debido a la humedad. La inflación, que en la ciudad de Mérida se ha desatado con especial furia, contribuye, y no poco, al antimilagro.

    La Universidad de los Andes, que era otro de los atractivos de la zona, va de mal en peor, y hasta el carácter de los pobladores se ha agriado. En resumen, Mérida no es un sitio aconsejable para visitantes. Es otra de las víctimas del chavismo, combinado con todo lo malo que parece imperar hoy en el mundo.

    Eduardo Casanova | Mérida Turística
    Eduardo Casanova
    Eduardo Casanova Sucre Caracas, 1939. Novelista, ensayista, autor teatral. Ex Director del CELARG, ex Presidente de la Fundación CELARG. Ex Director General de Relaciones Culturales del MRE.

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