sábado, diciembre 4, 2021
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    No soy otra tonta película de policías

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    Me encuentro disponible en Netflix, me llamo «Una película de policías», y no soy otra tonta cop movie con Jake Gyllenhaal, pegando alaridos y dándose golpes de pecho, para explotar el Black Lives. Gané premio de montaje en Berlín por exponer a la institución policial de México.

    Soy, como largometraje de no ficción, uno de los no documentales del 2021. Tranquilamente soy más que «Eternals» y demás superficialidades heroicas de la cartelera. Me dirige Alonso Ruizpalacios, quien antes se consagró con «Gueros» y «Museo».
    Pertenezco a una escuela disidente.

    Narro tres historias en paralelo: la de dos actores infiltrados en la academia de policías, la de una pareja de policías reales que inspiran a los primeros, y la de cómo todo ello se mezcla, en una de las experiencias más sugerentes e hipnóticas del año.

    Amén de una ejecución notable, la cinta brinda lecciones creativas de puesta en escena y edición, para quien busca inspiración en lo que llaman producción del cine documental, un terreno siempre fangoso y problemático, del que la película sale bien librada.

    Desapegada de clasificaciones y de pactos sosos con la corrección política, la obra maestra de Ruizpalacios nos obliga a pensar en la policía, como un ente que se corrompió en nuestros sistemas y estados, por diferentes motivos sociales y culturales.

    El filme está lejos de ensalzar o de condenar a priori, optando por relatar una trama compleja, donde nos veremos proyectados, en nuestras fobias ante los tombos, en nuestras complicidades secretas con un mundo de personajes solitarios y abandonados.

    Entendemos que, como en Venezuela, las órdenes de pedir «mordidas» vienen de arriba, para llenar los bolsillos de los mandos superiores. Que hay policías buenos, los menos, y que la maldad se impone como una cuestión de supervivencia grupal, pues la ética se paga con la exclusión

    La institución no quiere nada con «Los Sérpicos», con los que no aceptan «ayuditas», prefiriendo mantener una red de negocios sucios. «Una Película de policías» es un estudio antropológico y una clase de interpretación, bajo el método. Vemos a dos actores meterse en su papel.

    Los protagonistas asisten a las clases con los policías jóvenes, y comienzan a comprender mejor las razones de la miseria y de la decadencia de la institución. Incluso, los actores se pelean con su compromiso, con la idea de interpretar a policías, dado que les parece absurdo.

    En dichas tensiones y fricciones, se va fraguando la estrategia conceptual del director, en lo que muchos críticos consideramos la película de su trayectoria. Ojalá la nominen al Oscar. Porque, aparte de bella y abstracta, aporta mucho al lenguaje del documental subjetivo.

    No soy otra tonta película de policías 4

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