domingo, agosto 7, 2022
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    Venezuela encangrejada

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    El cangrejo es tan venezolano como la arepa, narrando una historia secreta del país. Desde los tiempos de independencia, pasando por el período caudillista de los andinos al poder y más allá, Venezuela tiene antecedentes penales para escribir un libro sobre asesinatos por encargo y muertes inexplicables, cuyos vacíos llenan las teorías de conspiración ante la falta de información o ganas de investigar los casos hasta las últimas consecuencias.

    Recientemente, el fiscal mediático, Tarek William Zaab, protagonizó otra de sus cadenas en modo CSI y sheriff del pueblo liberado, para explicar con saña y detalles sensacionalistas su versión de los hechos, acerca de la muerte de Carlos Lanz, atribuyéndosela a un plan macabro de su mujer, quien así ocupa la casilla revolucionaria más clásica de los últimos años: la de la chiva expiatoria de las culpas, el estereotipo de la femme fatale conjurada para despachar a su marido, un tropo frecuente en la telenovela y el folletín cursi de Hispanoamérica, a veces cierto y en otras expresión fóbica del poder machista dominante.  

    El cliché se utilizó también para acusar a unas alcaldesas de un complot de narcotráfico, meses atrás.

    La pregunta es quién las puso allí, cómo llegaron a empoderarse desde las bases del chavismo originario, por qué las señalan a ellas y no a otros conocidos o apuntados integrantes de listas internacionales de más buscados.

    Aquí, sencillamente, como diría el doctor Grillo, pagan los pendejos y la justicia es una cuestión de tarifas, de transacciones mafiosas.

    Por ende, la gente desconfía de la resolución del caso Lanz, así como duda del cierre y la clausura del pantanoso cangrejo de Danilo Anderson, con estallido y bomba de por medio.

    Al respecto, y por algo, uno de los libros más vendidos del país se llama “4 Crímenes, 4 Poderes”, firmado por Fermín Mármol León, insigne detective y policía de otra era, cuando los profesionales del área tocaban fibras sensibles, desnudaban al sistema y encima tenían buena pluma, porque su texto se lee de un tirón, narrando relatos de infarto y alto impacto, luego adaptados con éxito al cine en dos oportunidades.

    El autor demuestra una tesis vigente y precisa, la corrupción se infiltra en el tejido institucional, amén de las presiones económicas, políticas, militares y eclesiásticas, imponiendo un velo de censura e impunidad.

    De ahí el escándalo actual con los curas acusados por abuso y de regreso a sus funciones pastorales, como si nada. Tuvo que denunciarlo un periódico extranjero para que hubiese una respuesta de la Conferencia Episcopal y se tomaran medidas.

    De lo contrario, persistiría el encubrimiento del delito.

    Mientras, el show de Lanz en horario prime time, define la hora menguada que atravesamos, la calma chicha de la que habla con acierto Neomar Lander en el programa de Daniel Lara Farías.

    Ellos aseguran que así fingen control de daños y autoridad, en la república bolivariana, ante la corte internacional que investiga por crímenes de lesa humanidad, lo cual se prolonga como trama de una suerte de cangrejo por entregas, sin una resolución concreta.

    Todo va quedando como una finta, como un amago, como un teatro que se diluye conforme negocian el simulacro de un arreglo, de una cohabitación funcional a los que hacen el papel de victimarios y a los que interpretan a las víctimas del régimen, desde el interinato.

    Una dictadura perfecta como la del PRI en México y ahora de la izquierda populista en LATAM, de vuelta a su embrujo mágico por la retórica de la demagogia socialista.

    Al final, lo que de verdad ocurre es que Venezuela se ha encangrejado, caminando para atrás y aplazando su camino de emancipación e independencia, al cancelar el cese de la usurpación por ficciones de diálogo y una programación infinita de conciertos inofensivos.

    El asunto es quién desencangreja a Venezuela.

    Por lo pronto, la regresión continúa.

    Venezuela encangrejada 5
    Sergio Monsalve
    Director Editorial Observador Latino. Presidente del Círculo de Críticos de CCS. Columnista en El Nacional y Perro Blanco. Documentalista, docente, productor y guionista.

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